Madre, en ti la vida

Por Yudyth Villafranca Pedroso/Radio Cadena Agramonte.

Las madres nos enseñan a dar los primeros pasos por la vida. Poco a poco, con amor y paciencia;  aún cuando podemos andar solos, nos acompañan por el camino, atentas siempre al socorro de una caída, al beso sobre la herida, al llanto callado ante el dolor.

Como viejas fotos llegan recuerdos de mi niñez. La veo a ella con andar enérgico, apresurado. Incansable enfermera, maestra, cocinera, reparadora de objetos, abogada, económica y constructora de la armonía familiar; como se repartía algunos de los tantos oficios del hogar.

En aquel entonces no entendía por qué no prefería la carne, o las alas del pollo, mientras para mí era destinada la mejor pieza. Tampoco creía posible que rechazara los dulces y golosinas que amenizaban los domingos de escuela al campo o la beca estudiantil. Hoy lo sé, no obstante, todavía al llegar a casa tengo reservada esa ración de todo lo que prefiero.

Cómo olvidar las veces en las que se interrumpía el juego por su toque de queda anunciando la hora del baño. Y luego para inhibir de mi rostro la tristeza, nos enrolábamos en una carrera conjunta por toda la casa, hasta que dividíamos roles para hacerme entrar al baño inmediatamente.

Tantas las veces corriendo tras de mí, que se convirtió en mi compañera de aventuras.

A ser justa y respetar aprendí de sus lecciones, no siempre las esperadas, pero sí las necesarias.

Me enseñó a encontrar felicidad en la fragancia que brota de la tierra cuando la lluvia nos visita o la sencillamente única despedida del sol. Fue mi compañera de estudio, cómplice de las lágrimas ante el fracaso del primer amor, amiga y confidente.

Hoy mi madre revierte todas sus enseñanzas en la crianza de mis hijos, cual ciclo de aprendizaje que se perpetúa en su ejemplo.

Por todo lo que me diste y darás, gracias mamá. (Foto: Archivo)(tomado de Cadenagramonte)