A propósito de dos hibiscos
Hibiscus es un género que se plantea abarca alrededor de 150 especies aceptadas, de las más de mil descritas.
Se incluye dentro de las familias de las malváceas y son plantas distribuidas por las regiones tropicales y subtropicales del mundo, aunque su origen fundamentalmente está centrado en el sureste de Asia. Pueden ser especies herbáceas, arbustos y hasta árboles de pequeño porte. Generalmente sus flores son vistosas, motivo por el cual algunos hibiscos son de interés para la jardinería.
Hay dos que particularmente resaltan por sus propiedades medicinales. Me refiero al marpacífico (Hibiscus rosa-sinensis) y la flor de Jamaica (Hibiscus sabdariffa).
Ambos pueden tener varios usos, incluida la cocina. Se sabe que, en el caso del marpacífico, las hojas tiernas se han utilizado como sustituto de las espinacas; las flores se consumen crudas o cocinadas y también se usan como colorante en algunas recetas.
Los cálices de la flor de Jamaica se utilizan también como colorante alimentario, en mermeladas y para elaborar bebidas refrescantes como la famosa “agua de Jamaica”.
Aunque son dos especies cercanas, los usos medicinales de ambas pueden ser similares en algunos casos, pero no en otros.
El marpacífico (Hibiscus rosa-sinensis)
Marpacífico.
Según Roig, en Cuba también se le conoce como amapola, bonachona, guasintón, flor de chivo o mar serena.
De acuerdo con este autor, es un arbusto nativo de China, extensamente cultivado en nuestro país en jardines, parques y patios, con muchas variedades y formas dobles.
Del marpacífico, la Farmacopea Vegetal Caribeña, en su tercera edición, recomienda su empleo para tratar la fiebre, la gripe, la tos, el dolor de cabeza y la conjuntivitis. Las formas recomendadas para su preparación son las siguientes:
Contra fiebre, gripe o tos: elaborar una decocción o infusión con una o dos flores para una taza de agua, equivalente a 250 mililitros.
En caso de decocción, hervir en recipiente tapado durante tres o cuatro minutos. Para la infusión, se agrega el agua hirviendo al envase con las flores y se tapa. Cualquiera de los dos preparados se deja enfriar, se filtra y se bebe una taza tres veces al día.
Contra dolor de cabeza: se deben lavar adecuadamente las hojas, que luego se machacan y se aplican sobre la frente, tres veces al día.
Contra conjuntivitis: se lavan adecuadamente las hojas de la planta para preparar un zumo (jugo) con cuatro a seis cucharadas de hojas machacadas. Se recomienda colocar dos gotas en cada ojo, tres veces al día durante dos o tres días.
Toda aplicación en los ojos debe seguir las más estrictas medidas higiénicas, para impedir la contaminación o la infección sobreañadida y evitar el contacto con sustancias irritantes para la conjuntiva.
Hay que tener en cuenta que, aunque este uso particular está documentado y validado, existe el riesgo de aumentar la irritación por la aplicación ocular del zumo de hoja de marpacífico.
El uso de la planta por vía oral está contraindicado en personas con tratamiento antidepresivo y se limita su empleo durante el embarazo, porque es susceptible de provocar aborto. Tampoco se recomienda durante la lactancia ni para niños menores de 10 años.
Algunas referencias plantean que con fines medicinales se emplean las flores rojas. Sin embargo, un estudio reciente publicado en el año 2021 por investigadores de Malasia en Biomedical and Pharmacology Journal, demostró que, en modelos de animales, la flor blanca presentó una acción antipirética más potente.
De esta forma, si la fiebre es el motivo por el cual se utiliza el marpacífico, estarían mejor recomendadas este tipo de flores. Sin embargo, es necesario ratificar la necesidad de continuar investigando esta planta para profundizar aún más en sus efectos terapéuticos.
La flor de Jamaica (Hibiscus sabdariffa)
Flor de Jamaica.
La flor de Jamaica es originaria de África tropical, desde Egipto y Sudán hasta Senegal, aunque se cultiva en otras regiones con climatología favorable, como el sureste de Asia, Centroamérica y el Caribe.
En Cuba está presente y ha ido ganando cada vez popularidad.
Con fines medicinales se emplean los cálices, frescos o secos, a partir de sus propiedades hipotensoras, diuréticas, hipolipemiantes, hipoglicemiantes, hipouricemiantes, antioxidantes, antisépticas urinarias, espasmolíticas, estomáquicas y hepatoprotectoras, además de como laxante suave.
Sin dudas, su uso como hipotensor es el más reconocido; ha sido bien documentado y avalado mediante estudios preclínicos y clínicos.
A partir de estos efectos farmacológicos, se utiliza en el manejo de la hipertensión arterial, el aumento de las grasas en la sangre, la diabetes, infecciones y otras enfermedades de las vías urinarias, así como varios padecimientos digestivos, incluyendo la constipación.
Para su uso con fines medicinales, se recomienda preparar una infusión, utilizando aproximadamente tres cucharadas de los cálices de la flor de Jamaica en un litro de agua hirviendo.
Una vez que se agrega el agua al recipiente con el material vegetal, este se tapa, se deja refrescar y posteriormente se filtra. La cantidad a consumir en el día no debe superar los 720 mililitros y se debe fraccionar en tres dosis diarias.
Su empleo en dosis terapéuticas no se recomienda en mujeres embarazadas, en aquellas que lactan o en niños pequeños.
Con esta planta se plantean un grupo de posibles interacciones con fármacos convencionales que es necesario considerar. De ellas, la más seria es su interacción con la cloroquina, al reducir la cantidad de medicamento que el cuerpo puede absorber, disminuyendo así los efectos de este fármaco.
También interactúa con el diclofenaco, el losartán y algunos medicamentos para la diabetes.
En el caso del losartán, la ingesta combinada hace que la flor de Jamaica aumente los niveles del medicamento en sangre y baje más aún la presión arterial, mientas que cuando se consume con antidiabéticos podría reducir demasiado la glicemia.
Además, puede tener interacciones con la simvastatina, ya que tiene la capacidad de aumentar la rapidez con la que el cuerpo elimina este medicamento, disminuyendo así su acción.
Por último, está el paracetamol, con el que también puede interactuar.
Y así, dos especies vegetales de la misma familia llevan su utilidad, más allá de su función ornamental, a nuestro botiquín de plantas medicinales.
Desde el jardín, el marpacífico y la flor de Jamaica se convierten en recursos disponibles en casa para el cuidado de nuestra salud… ¡desde lo natural! (Tomado de Cubadebate)

