Los asombros de 2019 (I)

Las listas pueden servir para dos cosas, básicamente. Para presumir de la sabiduría personal, o para, realmente, poner en orden las ideas en la cabeza.

Como añadido, traen siempre el plus de que ninguna lista es capaz de ser la mejor, o reunir un criterio definitivo. Pero igual, cuando llegan las fechas de fin de año, nunca podemos resistir la tentación de recordar.

La mejor foto de un agujero negro

Apenas en abril los medios científicos se volvieron locos cuando se anunció una rueda de prensa de la NASA para dar a conocer un hecho trascendente: una imagen del horizonte de sucesos de un agujero negro, la cual probaba al fin una teoría einsteniana.

Aunque a los menos versados nos pareció una foto algo distorsionada y sencilla, para ser presentada por seis conferencias de prensa —en Bélgica, Santiago de Chile, Shanghái, Tokio, Taipei y Washington D.C.— lo cierto es que la existencia de estos objetos supermasivos fue confirmada, pero jamás hasta ahora habían sido fotografiados.

Para captar una fotografía de ese tipo fue necesario combinar el poder de radiotelescopios en distintos puntos de la Tierra y así transformar al planeta en un único y gran telescopio virtual. Se trata de una verdadera hazaña que revelará muchos detalles de estos fenómenos espaciales.

Como si fuera poco para los agujeros negros, en agosto, los astrofísicos detectaron las consecuencias de una colisión entre un agujero negro y una estrella de neutrones (el remanente superdenso de una estrella muerta).

La catastrófica colisión de hace casi mil millones de años creó ondas en el espacio-tiempo, también conocidas como ondas gravitacionales. Pasaron por la Tierra este año. Este fue el tercer evento que los científicos observaron usando detectores de ondas gravitacionales.

En concreto fueron ocho. El nombre del proyecto es Telescopio del Horizonte de Sucesos, Event Horizon Telescope —o EHT, por sus siglas en inglés—, una colaboración internacional en la que participan cerca de 200 científicos.

El cráneo más antiguo

Para julio, los científicos anunciaron que se descubrió en Etiopía el cráneo notablemente completo de un Australopithecus, de 3,8 millones de años de antigüedad. Este hallazgo tiene el potencial de alterar la comprensión de la evolución humana, revelando que varias especies antepasadas al homo sapiens pudieron haber convivido durante aproximadamente 100 000 años en lugar de sucederse.

El cráneo fue encontrado en la localidad de Miro Dora, en la región de Afar, en Etiopía, y según dijo Haile-Selassie, uno de los científicos coautores del estudio publicado por Nature, «esto cambia por completo nuestra comprensión de la evolución humana durante el Plioceno».

Foto cuántica para Einstein

Según la mecánica cuántica, dos partículas pueden ser emparejadas y separadas, pero permanecen íntima e instantáneamente conectadas a través de grandes distancias. Una partícula afectará a la otra sin importar cuán lejos estén.

Esto es el entrelazamiento cuántico, y el extraño fenómeno sacudió tanto a Albert Einstein que murió sin creer que pudiera existir. Sin duda en 2019 no se descubrió, pero sí se logró fotografiar por vez primera, siendo la segunda ocasión del año en que una imagen lograba probar una teoría einsteniana.

Científicos en la Universidad de Glasgow, en Escocia, fueron los responsables de la imagen, que es histórica, por ser la primera en captar un fenómeno  básico para la mecánica y la computación cuánticas.

Derretimiento en tiempo récord

Por un camino similar, nos angustió el descubrimiento de que el derretimiento del hielo de Groenlandia se está desprendiendo a un promedio de 286 000 millones de toneladas al año. Un estudio comparativo explicaba en este verano que hace dos décadas el promedio anual era de solo 50 000 millones.

En 2012, Groenlandia perdió más de 400 000 millones de toneladas de hielo, explicaba el texto. La Antártida, por su parte, perdió un promedio de 252 000 millones de toneladas de hielo al año en la última década. En la década de 1980, en comparación, la Antártida perdió 40 000 millones de toneladas de hielo al año.

En conclusión, la ciencia nos advirtió que estas dos zonas, esenciales por los glaciares que mantienen parámetros del ecosistema del planeta, se derriten en tiempo récord. El estudio llegó de la mano del Servicio Geológico de Dinamarca y Groenlandia, aunque también la NASA dedicó este año estudios profundos al respecto.

Especies en extinción

Un preciso informe nos avisó de que el ritmo de extinción de especies anda, simplemente, enloquecido. El texto —publicado en abril—, luego del análisis de importantes datos estimaba que el 40 por ciento de las especies de anfibios, más del 33 de todos los mamíferos marinos y corales formadores de arrecifes, y al menos el diez por ciento de las especies de insectos están amenazadas, en gran medida como resultado de las acciones humanas.

La hiperexplotación de la tierra por urbanización desenfrenada y agricultura extensiva pondrá a más de 1 700 especies de anfibios, aves y mamíferos en riesgo de extinción para 2070 al reducir sus hábitats naturales, explicó el informe global de biodiversidad de La Plataforma política científica Intergubernamental sobre biodiversidad y servicios ecosistémicos, publicado en la revista Nature Climate Change.

Un equipo de ecólogos de la Universidad de Yale llevó a cabo el estudio predictivo en que combinó información sobre las distribuciones geográficas actuales de alrededor de 19 400 especies en el mundo con cambios en la cobertura terrestre, proyectados bajo cuatro trayectorias diferentes.

La intensa actividad humana en los últimos años ha llevado a la destrucción masiva de bosques, selvas y otros enclaves, con el fin de crear nuevas tierras de cultivo o terreno para construcción, y el estudio de los ecólogos traía a la luz pública los terribles números que podrían esperarnos en el futuro, de seguir la misma tendencia.

Nave propulsada por energía solar

Este verano, la Sociedad Planetaria liderada por Bill Nye lanzó en órbita a LightSail 2, una nave espacial que demostró su particularidad porque desplegó una vela solar de 32 metros cuadrados capaz de reflejar las partículas de luz y transferir energía para impulsar a la nave espacial.

Una nave con este novedoso tipo de vela solar tiene un suministro casi ilimitado de energía, un avance de tecnología de propulsión que podría algún día, como reseña el sitio Busines Insider con claridad de criterio, ayudar a las naves espaciales a alcanzar sistemas estelares cercanos que actualmente no son accesibles por la necesidad  continua de combustible para llegar al destino.

Sin duda, en algo en lo que este año no nos defraudó fue en darnos por igual hallazgos renovadores y advertencias muy serias por igual.