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Reeditarán cena de Fidel con los carboneros de Soplillar

Ciénaga de Zapata, 24 dic .-Este lunes en Soplillar, intrincada comunidad del mayor y mejor conservado humedal del Caribe Insular, los habitantes cenarán en familia y surgirán las anécdotas de aquella “noche buena” hace 59 años cuando Fidel llegó inesperadamente a compartir con los carboneros.

La choza donde vivían Rogelio (El Pelao) y Pilar está recreada hoy en el Memorial instituido en el año 2009, y Haydee García, su hija, quien contaba entonces con nueve de edad, narra a los visitantes lo que nunca ha podido olvidar: el encuentro con el líder de la Revolución, antes del primer aniversario del triunfo.

Con pocas palabras la mujer trigueña y afable recuerda que quería tocar la barba del Comandante; pero le daba pena, y aunque Fidel la cargó en su regazo, la timidez no la dejó acercar sus manos a la barba rala, Haydee refiere la pobreza en la que vivían, por un saco de carbón a su padre le pagaban solo nueve centavos.

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Julio Amorín, historiador del mayor y menos poblado municipio de Cuba, explicó que Fidel escogió la primera noche buena de la Revolución para estar con las personas más humildes de aquella zona, olvidada en la geografía de la Isla antes del triunfo revolucionario.

El historiador recordó que en la Ciénaga de Zapata más del 90 por ciento de los pobladores eran analfabetos cuando llegó enero de 1959, solo existían tres escuelas y sin una política educacional adecuada, y de la mortalidad infantil no existen estadísticas, solo venía de vez en vez un médico de Jagüey Grande y se trasladaba por ferrocarril, única vía de acceso al humedal.

Amorín explicó que la Revolución creó una escuela en cada batey al inicio de la década del 60 del pasado siglo, el Internado de Cayo Ramona, los primeros médicos e ingenieros que tuvo este lugar se formaron allí, comentó el también profesor de la actual sede universitaria municipal.

Hasta el Memorial que rememora la Cena de Fidel con los carboneros, aquel 24 de diciembre de 1959, llegan cada año miles de visitantes de todas las latitudes, quienes recorren después los centros turísticos del Parque Nacional, conocen de la historia y el desarrollo económico, social y cultural del escenario donde el pueblo de Cuba propinó la primera derrota al imperialismo yanqui en América Latina.

Fidel con los carboneros de Soplillar