Octogenario combatiente clandestino santacruceño devenido en productor de alimentos en su patio
Santa Cruz del Sur, 12 abr.- José Pérez Vega, combatiente de la lucha clandestina, disfruta de la productividad del patio de su hogar, ubicado en calle línea entre Pepito Tey y Final de la ciudad cabecera santacruceña. A los 89 años no puede realizar todos los quehaceres en el terreno como quisiera. Por eso recibe la ayuda de sus hijos.
Los verdores del sitio resaltan en las siembras de frutabomba, caimito, guanábana, mango, anón, cereza, uva parra, cocos, hicaco, guayaba, granada, mamoncillo y pera, plantas a las que el anciano les arranca en su tronco las malas hierbas que intentan crecer. Hace poco, dijo, comenzó a experimentar con la plantación de tabaco.
Se preocupa al mismo tiempo porque continúen con buen desarrollo las matas de plátanos, de las que más de un racimo ha cortado para consumir con sus seres queridos. Tampoco descuida la corona, planta medicinal de gran utilidad para embarazadas. Bañarse con sus frutos les permite tener feliz alumbramiento, según la creencia popular.
Mucho ayuda el lugareño a las personas cuando necesitan el mastuerzo y llantén por padecer de infección en los riñones, aunque esa última también alivia los dolores de muelas.
En el jardín de la morada se expande la verbena que elimina el sarpullido e irritaciones en la piel de los pequeños.
Pérez Vega, el activo combatiente de Santa Cruz del Sur, da atenciones a dos colmenas al fondo del patio de las que ha extraído varios litros de miel en las castraciones anuales. Durante mucho tiempo llegó a tener más de 100 hasta que trasladó la mayoría del colmenar para terreno de la comunidad rural de El Francés, destacándose como apicultor a instancia nacional y provincial.

