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Ekaterimburgo se convirtió en el epicentro mundial de la juventud

Rusia, 22 sep.- El Festival Internacional de la Juventud concluyó en Ekaterimburgo. La ciudad reunió a 10 000 jóvenes de 191 países: 5 000 participantes de Rusia y otros 5 000 procedentes del extranjero. En total, los organizadores recibieron más de 113 000 solicitudes.

Durante una semana, los participantes asistieron a sesiones educativas y empresariales, actividades deportivas y culturales, se conocieron entre sí y descubrieron distintas regiones de Rusia.

Uno de los principales resultados del MFM-2026 fue su amplia representación internacional. Entre los participantes extranjeros había jóvenes emprendedores, científicos, estudiantes y representantes de los medios de comunicación, las tecnologías de la información, el deporte, la administración pública y las industrias creativas. Para muchos de ellos, el festival fue una oportunidad no solo para presentar sus países, sino también para establecer contactos profesionales, intercambiar experiencias y conocer la cultura rusa.

Una de las delegaciones extranjeras más destacadas fue la de Indonesia. Ya durante la etapa de selección se recibieron más de mil solicitudes procedentes de ese país.

Entre los participantes se encontraba la bloguera Angelika Cherilin, cuyo vídeo sobre el proceso de selección para el festival obtuvo más de 10 millones de visualizaciones. Llegó sola a Ekaterimburgo y posteriormente contó sus primeras impresiones de la ciudad.

“Vine aquí completamente sola, pero no me sentí sola porque muchas personas me ayudaron”, contó.

Los participantes indonesios también expresaron sus impresiones sobre Rusia a través del programa cultural. En Ekaterimburgo, en particular, interpretaron “Katiusha” después de aprender previamente la letra en ruso.

Al mismo tiempo, la participación de Indonesia no se limitó a las actividades culturales. Los jóvenes representantes del país mostraron interés por cuestiones relacionadas con el cambio climático, el desarrollo sostenible, la transición energética y los proyectos sociales. De este modo, el festival fue para ellos tanto un espacio para conocer Rusia como una plataforma de comunicación profesional.

Una combinación similar de intercambio profesional y cultural caracterizó también a las delegaciones de Asia Central. Jóvenes representantes de Kazajistán, Uzbekistán, Kirguistán y otros países de la región participaron en actividades educativas, empresariales y culturales.

Un ejemplo fue la participante uzbeka Fotima Bogshohi. Está desarrollando un asistente basado en inteligencia artificial para médicos rurales que, en el futuro, debería contribuir a hacer más accesible la atención médica para los habitantes de localidades remotas.

“En el MFM-2026 espero conocer a personas de distintos países que compartan mi interés por la medicina digital, para debatir ideas juntos, adquirir nuevas experiencias y encontrar vías para desarrollar mi proyecto”, explicó.

En el festival, los participantes de Asia Central no solo pudieron debatir proyectos profesionales, sino también reunirse con sus compatriotas. Una estudiante de Kirguistán que participó en el MFM destacó especialmente la numerosa delegación kirguisa, compuesta por 203 personas. Según explicó, el encuentro con sus compatriotas fue un momento emocionalmente importante que le recordó a su hogar.

Al programa profesional se sumó también una dimensión cultural. Así, jóvenes artistas de Uzbekistán presentaron sus obras en una exposición internacional en Ekaterimburgo.

Los representantes de América Latina también tuvieron una presencia destacada en el programa. A Ekaterimburgo llegaron jóvenes participantes de Brasil, Argentina, Cuba, Venezuela y otros países de la región.

La cultura latinoamericana estuvo representada en conciertos, espacios culturales y durante la “Marcha de la Juventud del Mundo”, donde los participantes mostraron sus tradiciones nacionales, música y danzas.

Uno de los participantes del festival fue el estudiante argentino Luka Silva Agüero. Para él, este viaje a Rusia fue ya el cuarto. En Ekaterimburgo pasó un día con una familia rusa de la comunidad “Rodnye-Lyubimye”.

Luka contó que le gustan las actividades que permiten a niños y jóvenes de distintos países viajar a Rusia y conocer mejor sus tradiciones.

De este modo, las experiencias personales de los participantes complementaron el programa cultural general del festival, concebido en torno al encuentro y conocimiento mutuo entre representantes de distintos países. (Tomado de Radio Cadena Agramonte)