Camagüeyanos recuerdan legado de Fidel en el año de su centenario
Camagüey, 13 ago.- En el año del centenario del nacimiento del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, la provincia de Camagüey se viste de memoria y gratitud para honrar a quien supo transformar la historia de Cuba. Los camagüeyanos celebran con un amplio programa político, histórico, productivo y cultural el legado del líder histórico de la Revolución.
En cada rincón de la geografía agramontina, resuena con fuerza el nombre de Fidel y la huella imborrable de su obra. Porque en este 2026, más que una efeméride, el centenario del Comandante se ha convertido en un reencuentro con la esencia de una nación que sigue caminando sobre sus hombros.
En el corazón del sistema de salud cubano, la enfermera camagüeyana Eugenia Martínez levanta su voz para elogiar el legado de Fidel en el ámbito sanitario. Con la emoción a flor de piel, Martínez recuerda cómo el Comandante convirtió la salud en un derecho universal y gratuito, un sueño que parecía inalcanzable y que hoy es una realidad palpable en cada consultorio, en cada hospital de la isla.
«Fidel nos enseñó que la vida de cada cubano vale la pena ser cuidada», afirma la enfermera, mientras sus manos, curtidas por años de entrega, sostienen la misma vocación que el líder histórico supo sembrar en cada profesional de la salud.
En la fértil llanura del municipio de Guáimaro, el ganadero Ángel Viamontes destaca con orgullo los aportes de Fidel al desarrollo del sector agropecuario. Viamontes evoca aquellos días en que el Comandante diseñó personalmente programas para el fomento de pastos, forrajes y plantas proteicas, convencido de que la ganadería era pilar fundamental para la soberanía alimentaria de la nación.
«Nuestro eterno Comandante se empeñó en transformar la tradición ganadera de Camagüey», recuerda Viamontes, mientras observa el paisaje de los potreros. Para este hombre de campo su legado no es un concepto abstracto, sino la tierra que pisa, el ganado que cría y la certeza de que el desarrollo rural fue una de las grandes obsesiones del Comandante.
En las aulas de la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte Loynaz, la joven estudiante Keila O’farril resalta que Fidel es, ante todo, inspiración para las nuevas generaciones. O’farril, que cursa la carrera de Economía, asegura que el pensamiento del Comandante sigue vivo en cada joven que aspira a construir un futuro mejor.
«Fidel nos enseñó que la juventud no es solo el futuro, sino el presente de la Revolución», expresa la estudiante con la mirada puesta en el horizonte. Para ella y para miles de camagüeyanos, el legado del líder histórico no es una reliquia del pasado, sino una brújula que orienta el camino hacia la justicia social y la soberanía.
La jornada conmemorativa en Camagüey ha sido concebida para acercar la figura del líder revolucionario a distintos sectores de la sociedad cubana. El programa incluye desde donaciones de sangre y ferias agropecuarias hasta presentaciones de libros y conciertos. Pero más allá de las actividades programadas, lo que realmente emociona es ver cómo el pueblo camagüeyano, en cada gesto y en cada palabra, mantiene viva la memoria de quien supo soñar un país más justo.
Hoy, en el año de su centenario, Fidel no es solo historia; es presencia cotidiana en la enfermera que cura, en el ganadero que trabaja la tierra y en el estudiante que construye el porvenir.
Camagüey se inclina ante la memoria del Comandante y reafirma su compromiso con el legado que él supo sembrar. Porque Fidel, como bien dicen los camagüeyanos, no se fue: se hizo pueblo, se hizo futuro, se hizo esperanza. Y en cada rincón de esta provincia, su nombre seguirá resonando mientras haya un corazón dispuesto a recordarlo. (Tomado de Radio Cadena Agramonte)

