Hija de mártir de Santa Cruz del Sur siente orgullo de su padre
Santa Cruz del Sur, 4 ag.- Zaida González Agramonte siente orgullo de su padre Jacinto González Jiménez, caído en combate el cinco de agosto de 1958 junto a sus compañeros de ideales Waldemar Díaz, José Chelala y Jorge Oquendo. La fémina santacruceña tenía en ese entonces cinco años. En su memoria quedó imborrable el terrible suceso.
El progenitor se unió al grupo rebelde que operaba en esta zona sur de la provincia de Camagüey, por esa razón la casa donde vivía con los abuelos paternos la hija del que fuera pescador era con frecuencia registrada por policías y guardias rurales. Esa gente era abusadora y criminal. Le importaba poco la vida de las personas pobres, señaló concisa.
Jacinto y los integrantes del pelotón fueron designados por el Movimiento 26 de julio (M-26-7) para cumplir importante misión, consistente en tomar del tren de pasajeros que prestaba servicio de Camagüey hasta Santa Cruz del Sur. Uno de ellos es reconocido por los guardias que custodiaban los coches.
Sólo Orestes Gallardo Ceruto, otro de los asaltantes que pretendía darle candela al tren en marcha, pudo salvar la vida lanzándose hacia un marabuzal en medio del tiroteo, a riesgo de cualquier cosa. Nunca olvidó que cojeaba de una pierna debido a ese suceso, refirió la entrevistada.
Han transcurrido más de seis décadas y aún Zaida González Agramonte, llora a Jacinto, el papá cariñoso, al que no pudo acompañar en su entierro porque los guardias rurales no se lo permitieron, tampoco a sus abuelos. Cuando este cinco de agosto le coloque las flores en el osario donde descansa sus restos, le diré: “Papi, defenderé la Revolución por la que moriste, si es necesario”.

