G-20 y crisis económica: Prosiguen incertidumbres

G-20 y crisis económica: Prosiguen incertidumbresLa Habana, 6 abr.- Los acuerdos de la reciente reunión del G-20 , lejos de solucionar la crisis económica global, abren nuevas interrogantes, coincidieron hoy expertos en la Mesa Redonda de la radio y la televisión cubanas.

El doctor Osvaldo Martínez, director del Centro de Estudios de la Economía Mundial, estimó que la declaración, adoptada en tiempo relámpago  sugiere  un documento elaborado por técnicos, trasluce nueva retórica, pero sin cambio sustancial.

Dijo que solo existen promesas de crear junta de estabilidad financiera,  sin límites concretos al capital especulativo, hubo vagas condenas a “paraísos fiscales” y a   elevados ingresos de ejecutivos.

Precisó que  se adoptó en la Cumbre del G-20 un paquete de salvamento cercano a las posiciones norteamericanas, el cual triplica recursos de mil millones  de dólares a disposición del Fondo Monetario Internacional (FMI), repudiada  y antidemocrática  entidad.

El también presidente de la Comisión económica del Parlamento cubano explicó detalles orgánicos del FMI, integrado por 24 directores, en su mayor parte de países desarrollados, y dominado por EE.UU.

Dijo que el FMI  afronta diversas crisis internas, entre ellas  de credibilidad, lo que se expresa en el repudio que afronta internacionalmente, y subrayó que en la declaración del G-20 no hay una palabra sobre la necesidad de un  nuevo sistema monetario internacional, y existe una incertidumbre total sobre lo que pasará con el valor del dólar..

Martínez también analizó el destino de fondos acordados para países en desarrollo que calificó de cifras ridículas y citó palabras del Líder cubano Fidel Castro, pronunciadas el primero de enero de 1999, en las cuales vaticinó que la economía mundial se encaminaba a un desastre.

El G-20 está integrado por Rusia, Estados Unidos, Francia, Reino  Unido, Alemania, Italia, Canadá, Japón, la Unión Europea, Argentina,  Australia, Brasil, Corea del Sur, China, India, Indonesia, México,  Arabia Saudita, Sudáfrica y Turquía.

En una primera cumbre celebrada en noviembre pasado en Washington, se incorporaron como invitados España, República Checa y Holanda.

A la edición en Londres también asistieron representantes del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Unión Africana, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático y la Nueva Asociación para el Desarrollo de África.  Más de 180 países del mundo no estuvieron presentes en la cita.

La analista Gladys Hernández, explicó  características de los llamados paquetes de otorgamiento de cifras multimillonarias de dinero para  estímulos y financiamientos,  para afrontar la crisis  en países desarrollados como EE.UU. y la Unión Europea (UE), los cuales, estimó, son insuficientes,  contradictorios y sin resultados prácticos.

Dijo que esos programas pueden estar en el orden de 10 millones de millones de dólares, contrastante con el cálculo actual sobre la caída del valor de las acciones, traducido en  pérdidas estimadas  en 50 millones de millones de dólares, lo que evidencia el desbarajuste financiero.

En el foro radiotelevisivo se ofrecieron opiniones de participantes de diversas naciones en el Foro sobre la economía mundial, desarrollado recientemente en La Habana, quienes coincidieron en que debe ser  la comunidad internacional, en su conjunto, la que participe en las soluciones de la crisis, sin exclusiones de países.

El experto Faustino Cobarrubias consideró que el mundo está entrando en la fase más aguda de la crisis: la depresión, e ilustró su análisis con indicadores de la caída del Producto Interno Bruto (nuevos valores creados), especialmente en las principales economías.

Decrecimiento acentuado de  exportaciones y de  producción  manufacturera es clave para entender la economía real, afirmó el analista, y subrayó que  EE.UU. lleva 14 meses seguidos en contracción y  su industria automotriz en bancarrota, se observa  creciente desempleo en todas las ramas y naciones, y caída constante de indicadores bursátiles.

Afirmó que el sistema financiero norteamericano, y a escala global, está en bancarrota, con capitales de sobrevivencia en los bancos, que inmovilizan los créditos.

Señaló que el consumo familiar en las economías de mercado se contrae sólo al ingreso disponible al ser anulado el crédito. Estimó que se trata  de la crisis del sistema monetario  basado en el dólar, sobrevalorado respecto de la capacidad competitiva de EE.UU., lo que se aprecia en relación con el oro, que hoy cuesta mil dólares la onza.

Concluyó el analista que la economía global está amenazada por la deflación -decrecimiento generalizado de los precios-, lo que ralentiza el consumo, frena la inversión y  acentúa la depresión, lo que  ya se observa en Japón. (AIN)