Critican rechazo de Obama ante proyectado oleoducto canadiense

Ottawa, 19 ene.- El rechazo del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a la construcción de un oleoducto canadiense es puro teatro político y electoral del mandatario demócrata, afirmó hoy un comentario publicado en el diario National Post. Pareciera que la Casa Blanca enterró una daga en el corazón del proyecto Keystone XL, diseñado por la compañía TransCanada Corp, pero en un año electoral estadounidense nada es como aparenta, apuntó el editor y columnista Lorne Gunter.

Al aceptar las recomendaciones del Departamento de Estado y detener el plan, Obama simplemente trata de solidificar su popularidad entre los llamados votantes verdes (ecologistas y ambientalistas) de cara a los comicios generales de noviembre, sostiene Gunter.

Igualmente y ante la opinión pública general, el jefe de Estado intenta que los republicanos sean culpados ahora por los potenciales miles de puestos de trabajo que se dejaron de crear con la congelación de la empresa, acota el renombrado editorialista.

Y agrega que Obama ha echado mano a los cálculos más cínicos, posponiendo subrepticiamente la decisión sobre el proyecto para 2013 -después de las votaciones presidenciales- y así garantiza contentar en lo interino a los "greens", la mayoría de ellos votantes independientes.

El presidente estadounidense rechazó este miércoles una propuesta de la empresa petrolera TransCanada para construir un oleoducto desde el vecino país, y argumentó que los republicanos son responsables por su decisión.

Por medio de un comunicado oficial, el mandatario explicó que carece de tiempo suficiente para analizar los beneficios y eventuales riesgos relacionados con el proyecto Keystone XL.

La culpa es esencialmente de los congresistas republicanos que impusieron como límite el 21 de febrero próximo para entregar la certificación ejecutiva a esta obra, manifestó el gobernante.

Los costos del canal estaban valorados en siete mil millones de dólares, se calcula mediría dos mil 700 kilómetros desde Alberta, en Canadá, hasta la Costa del Golfo, en Texas, y se convirtió en una polémica binacional desde su anuncio a mediados de 2011.

Desde Ottawa la corporación canadiense respondió rápido y afirmó que "no hay sorpresas aquí, ya esperábamos esa decisión", y estamos listos para presentar variantes a los funcionarios oficiales de Washington o incluso una ruta alternativa.

Algunos senadores republicanos respaldan la construcción del Keystone XL porque -alegan- reduciría la dependencia estadounidense de petróleo proveniente del Oriente Medio y contribuiría a la creación de empleos.

Ambientalistas se oponen al programa porque, entre otros detalles, el conducto atravesaría el área de Sand Hills, en Nebraska, una región con alto valor ecológico y de interés científico nacional. (PL)