De la Reforma Universitaria de Mella a la universalización de la enseñanza

De la Reforma Universitaria de Mella a la universalización de la enseñanzaPor estos días los universitarios santacruceños están de exámenes, Ha culminado un período de clases y el calendario de comprobación de los conocimientos adquiridos transcurre sin dificultad.

Las sedes Universitaria y Pedagógica se observan activas en el ir y venir de los estudiantes de las diferentes carreras que hoy se imparten en el terruño más austral del Camagüey legendario.

Y en ese trasiego de estudiantes se aprecian jóvenes de diferentes edades, pero también hombres y mujeres ya maduros, que peinan canas, trabajadores con familias ya formadas que, a pesar del paso de los años y las preocupaciones, no perdieron la oportunidad de realizar ese sueño del hombre de ir más allá de lo alcanzado y explorar ese horizonte infinito del conocimiento.

Porque entre uno de los cambios y transformaciones que ha hecho la Revolución cubana a lo largo de sus más de cincuenta años de existencia, a una de las acciones que más importancia le concedió, fue precisamente a la educación, y entre la tanta historia acumulada sobre el quehacer educativo cubano está la Reforma Universitaria, iniciada por el líder estudiantil Julio Antonio Mella en la década del 20 del siglo pasado, y que al triunfo de la Revolución, el Primero de Enero de 1959, se hizo realidad, con nuevas perspectivas, ya desde una visión más amplia y objetiva, emancipadora y popular. Y es precisamente el 10 de enero de 1962, 33 años después de ser asesinado por esbirros del tirano Gerardo Machado, que se pone en vigor la Reforma Universitaria.

Y como colofón a toda esa actividad iniciada por Mella, y retomada al triunfo de la Revolución, se lleva a cabo en los últimos 20 años en Cuba la universalización de la enseñanza, con la participación del pueblo, de los trabajadores, de todos los sectores, con todas las garantías y oportunidades.

El obrero, el técnico, el ama de casa, cualquier persona ha podido llegar por ese proyecto a las aulas universitarias, y emprender o retomar aquellas aspiraciones de la primera juventud, para formarse como profesionales en las distintas disciplinas que se imparten en los municipios con la creación de las filiales universitarias en cada territorio. De esa forma se ha emprendido el camino de la superación personal, de la autorrealización, y del incremento de la fuerza de trabajo capacitada para acometer distintas tareas que requieren de la calificación universitaria.

Y es en este contexto, en que las aulas de hoy se llenan de jóvenes y menos jóvenes, que asisten preocupados y confiados a evaluar los conocimientos adquiridos, en que se aplica y hace realidad esa Reforma Universitaria por la que tanto luchó Julio Antonio Mella, y otros tantos jóvenes y no tan jóvenes, que como cubanos dignos, levantaron sus voces y brazos para llevar adelante el proyecto de llevar la educación universitaria a todos, sin distinción de edad , raza o clase social. (Hugo Betancourt Mayoral/ Radio Santa Cruz)