La doble ganancia del cambio de horario

La doble ganancia del cambio de horarioEscrito por Lourdes Pérez Navarro (Prensa Latina *)

La Habana, 21 mar . – Como es ya habitual en las últimas décadas, la segunda quincena de marzo es propicia para el paso al horario de verano.

Adelantar una hora a los relojes trae un doble beneficio, como ganar 60 minutos diarios de luz solar y disminuir el consumo de combustibles fósiles.

Actualmente numerosos países adoptan esta medida.

El domingo 13 lo hizo América del Norte, mientras la Unión Europea lo ejecutará el 27 de marzo.

En Cuba este horario empezó a regir a partir del domingo 20.

Según indicaciones de la Unión Eléctrica de esta Isla Caribeña, el sábado 19 a las 12 de la noche se adelantó una hora las manecillas de los relojes, poniendo fin así al llamado horario de invierno, vigente desde el 31 de octubre de 2010.

La directora de Uso Racional de la Energía de la Unión Eléctrica, Tatiana Amarán Bogachova, explicó a Prensa Latina que el ahorro de energía es la principal razón aducida para el cambio de horario, pero no la única.

Con el adelanto, agregó, ganamos una hora de luz diurna. Esto posibilita extender la práctica de actividades cotidianas en diferentes ámbitos, desde laborales y deportivas hasta recreativas.

También el anochecer se retrasa, con lo cual el uso de electrodomésticos se reduce, de modo que el consumo de energía en este periodo â�öprolongado hasta la última semana de octubreâ�ö es menor.

Al desplazarse en 60 minutos el momento en que empezamos a encender las luces, deja de coincidir en gran medida la demanda de electricidad para la cocción de la comida con la de la iluminación, señaló la especialista.

Según los parámetros establecidos por la Empresa cubana, el horario de máxima demanda en el país va desde las 17:00 hasta las 21:00 horas, en cualquier régimen de horario vigente.

Amarán informó que el impacto económico de la aplicación de esta medida es cuantificable: se prevén ahorrar más de siete mil 900 toneladas de diesel sólo en el mes de marzo.

Tal cifra permitirá al país dejar de erogar una suma importante de divisas, todo ello teniendo en cuenta los precios actuales del petróleo, los cuales, en los últimos tiempos, mantienen en el mercado valores superiores a los 100 dólares el barril.

Vaivenes de la hora en primavera y otoño

Desde tiempos remotos el hombre ha tratado de aprovechar al máximo la luz solar.

Cuentan que muchas culturas antiguas alargaban las horas diurnas durante el verano.

El cambio de horario â�öadelantar una hora en primavera y atrasarla en otoñoâ�ö fue mencionado por primera vez por el científico estadounidense Benjamin Franklin, quien en una carta publicada en 1784 observaba que los parisinos ahorraban velas levantándose más temprano para emplear la luz solar.

Posteriormente el constructor inglés William Willett retomó la idea, al apreciar cuántos londinenses dormían durante la mejor parte de un día veraniego. Publicó su propuesta en 1907, pero no se aplicó de inmediato.

La historia recoge que los primeros en ejecutar el cambio fueron Alemania, sus aliados y los territorios ocupados.

Esto fue en el año 1916, durante la Primera Guerra Mundial, con el objetivo de ahorrar carbón. Una vez concluida aquella contienda, dejó de utilizarse.

Más tarde, en 1973, se retomó la práctica para hacer frente a la crisis del petróleo y la mayoría de los países industrializados la adoptó.

Actualmente cerca de 70 países cambian el horario dos veces al año.

Lo hacen todos los países de la Unión Europea y muchas de las naciones occidentales, incluyendo Estados Unidos.

En América Latina lo aplican Venezuela, México, El Salvador, Guatemala, Costa Rica y Brasil, entre otros.

El cambio de horario tiene también sus detractores.

Algunos aducen que altera el reloj biológico y puede provocar trastornos en el sueño, especialmente en niños y ancianos.

Pero la mayoría de los expertos opina que se trata de algo temporal, pues el organismo se adapta a los pocos días.

Aún así hay países que rechazan esta medida.

Recientemente el presidente ruso, Dmitri Medvedev, anunció la anulación de los cambios de horario anuales en su país.

La próxima primavera será la última vez que en Rusia se tendrá que adelantar el reloj.

En Cuba la mayoría de la población acoge con gusto el cambio de horario.

Representa una hora más de luz diurna, 60 minutos más para disfrutar de las playas y de las actividades al aire libre, tres mil 600 segundos más en los que se deja de consumir energía eléctrica para iluminación, en beneficio de la economía.

(*) La autora es periodista de la Redacción Económica de Prensa Latina. (PL)