Santacruceños recuerdan Emboscada de Pino Tres y Masacre de La Caobita (+ Fotos)

Santa Cruz del Sur, 27 sep.- La historia de este municipio guarda pasajes imborrables en la memoria de los habitantes y un hecho, que a pesar de ser un revés, demostró la gallardía de los rebeldes, fue la Emboscada de Pino Tres y la Masacre de La Caobita, ocurridos en áreas cercanas a la comunidad de Haití el 27 de septiembre de 1958.

 

Según cuentan diferentes fuentes bibliográficas, en la noche del día 25 llegó la Columna 11 del Ejército Rebelde al poblado de San Miguel del Junco, al sur del Central Francisco, hoy Amancio Rodríguez y allí establecen un nuevo campamento.

 

Ahí la jefatura de la columna hace contacto con miembros del Movimiento 26 de Julio del antiguo pueblo de Macareño (hoy Haití), entre ellos Rodolfo Bello, Héctor Magadán, Rolando Ruiz y otros, quienes alertan reiteradamente al capitán Jaime Vega de los peligros que entraña el paso por Pino Tres, dado el estado de actividad que tenía el ejército batistiano en la zona.

 

A pesar de la orden expresa de Fidel de no mover las tropas en vehículos, Vega no presta atención y en la medianoche inicia el movimiento para alcanzar la carretera de Santa Cruz del Sur a Camagüey y dirigirse el norte de la provincia y de Ciego de Ávila, zona de operaciones sañalada para establecerse a su salida de la Sierra Maestra.

 

La caravana estaba compuesta por cuatro camiones y un auto ligero que abría el camino y al llegar a Pino Tres la máquina se detiene encima de la línea del ferrocarril, quedando estacionada y los demás vehículos avanzan y se acercan a escasos metros unos de otros hasta detenerse y según algunos testimonios ahí Rolando Cantero, que los guiaba a caballo, grita: “Candela al jarro”.

 

En ese momento los rebeldes caen en la emboscada y tratan de tomar posición pero al saltar de los camiones son acribillados. Los que logran salir cargan con heridos de forma heroica y los que se quedan atrapados por el fuego luchan valientemente para propiciar que se retiren.

 

En testimonios y libros se expone que al amanecer del 27 de septiembre los soldados batistianos inspeccionaron el terreno y arrastraron a los fallecidos al centro del pedraplén, cargaron a los heridos en un camión y los trasladaron hacia el hospital de Macareño.

 

Allí el Comandante de la Guardia Rural, Domingo Piñeiro dijo que los heridos serían trasladados al hospital de Santa Cruz del Sur para brindarles una mejor atención.

 

A sólo ocho kilometros de allí, en un lugar conocido como La Caobita, detuvieron el camión y comenzaron a dispararles desde una supuesta emboscada, mientras el Comandante Piñeiro gritaba que eran atacados por los rebeldes.

 

Durante el tiroteo el teniente Lorenzo Otaño lanzó dos granadas de mano sobre la cama del camión.

 

En aquel entonces, en una alocución por Radio Rebelde, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz expresó: ”Lo sucedido en Camagüey es doblemente indignante y absurdo, primero porque todavía está fresca en la memoria de la ciudadanía los cientos de soldados que fueron devueltos a la Cruz Roja por los rebeldes, sanos y salvos, y segundo……¿qué sentido tiene…… asesinar rebeldes…….lanzar contra las fuerzas armadas, harto desprestigiadas ya, una mancha de sangre que muchas veces recordará la historia como una vergüenza infinita para cualquier soldado que hoy vista el uniforme infame y deshonrado del que no puede llamarse jamás Ejército de la República”.

 

A 63 años de la Emboscada de Pino Tres y la Masacre de La Caobita, continúa vigente entre los santacruceños el ejemplo imperecedero de esos mártires, que en su afán por apoyar la lucha y lograr la libertad de la Patria del régimen batistiano, sacrificaron sus vidas y hoy son recordados por su gallardía, intransigencia revolucionaria y lealtad a Cuba.

Foto de Portada tomada del Archivo de Radio Santa Cruz

Fotos del Mausoleo de Pino Tres tomadas por la autora.