Rememora músico santacruceño relación amistosa y profesional con Adalberto Álvarez (+ Fotos)

Noviembre 2021.-Los buenos amigos nunca se olvidan, porque dejan un recuerdo enraizado en la mente y en el alma que no logra romper el tiempo, tampoco la muerte.

Cuando el camagüeyano Adalberto Cecilio Álvarez Zayas matrícula en la Escuela Nacional de Arte (ENA) en 1966 para estudiar fagot, el santacruceño Ernesto Couto Martínez (Ernestico) había ingresado en ese centro dos años antes para cursar estudios de percusión.

“Me acerqué a él, indicó el entrevistado, con el propósito de crear un vínculo de amistad entre ambos, pues éramos de la misma provincia.

Le comenté que mi tío-músico Manolín Couto Pavón, era muy amigo de Enrique Álvarez (Nené), su padre. Adalberto su puso muy contento. A partir de ese instante fuimos inseparables”.

Por las tardes en la ENA el recién llegado alumno bateaba con un madero los tacos que le picheaba Ernestico. “Al palo de alguna escoba que encontrábamos en cualquier sitio de la escuela lo picábamos en pedacitos; y a jugar se ha dicho”, confesó pícaramente.

“Cuando nos íbamos para el albergue enseguida Adalberto se sentaba al piano; me pedía le buscara un papel pautado para anotar sus ideas musicales”, expuso Couto Martínez.

Durante gran parte del tiempo libre, recalcó, Adalberto sólo pensaba en música. “Mientras varios compañeros de aula, manifestó, dedicaban las horas a interpretar las piezas de célebres compositores europeos, mi amigo-hermano deseaba componer una obra a la altura de los grandes soneros cubanos”.

Adalberto, refirió el músico del patio, tuvo la oportunidad de dirigir la orquesta típica de la Escuela Nacional de Arte, en la que Ernestico tocaba la tumbadora.

La armoniosa institución llegó a alcanzar mayor notoriedad y desarrollo; poseía un repertorio exclusivo. Sus integrantes tuvieron el privilegio de tocar las primeras composiciones del que se convirtió para siempre en el Caballero del Son.

Ernesto Couto Martínez quiso dedicarle un homenaje a Adalberto con algunas de sus creaciones, proyecto que le había comunicado al también destacado compositor y arreglista, desaparecido físicamente a causa de la COVID-19. En ese trabajo participan jóvenes músicos de la Banda Municipal de Conciertos.

Texto y fotos de Raúl Reyes Rodríguez, tomado del perfil de Cultura de Santa Cruz del Sur en Facebook