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Onecio y Célida, dos santacruceños que se aman más allá de los años

Santa Cruz del Sur, 14 feb.- Los insistentes piropos con cierto atrevimiento que lanzaba el joven santacruceño Onecio Frías Figueredo a Célida la Fuente Corzo, en cada ocasión que pasaba cerca de él, la disgustaban mucho. El insistente Cupido le aseguraba que ella sería su esposa y madre de sus hijos. Tanto le atraía la muchacha que decidió ir a conversar con sus padres para solicitar permiso de visita sin ni siquiera haber escuchado la opinión de la pretendiente.

Ella avergonzada salió a toda carrera por el patio de su casa. No esperaba que el trabajador de Obras Públicas sería capaz de semejante proceder. Luego de transcurrir varios días los progenitores de la lugareña dijeron a Onecio que podía comenzar a frecuentar el hogar. Célida menos apenada le dió el sí tan ansiado.

Pasado algún tiempo decidieron vivir juntos, consolidándose los sueños del laborioso albañil, unión de la que nacieron dos hijos, quienes les dieron varios nietos. El matrimonio santacruceño la Fuente Corzo y Frías Figueredo ya cumplió 66 años.

Aunque sus cuerpos han envejecido no ha decaído ni por un instante el deseo de amarse intensamente. En cada amanecer florecen clavelones en sus manos, rociados de alegría, respeto, confianza y ayuda mutua.