La COVID-19 en la madre no limita la lactancia, asegura experto

La Habana, 2 ago.- Mantener la lactancia materna, aún en medio de la compleja situación epidemiológica provocada por la pandemia de la COVID-19, es el llamado de las autoridades sanitarias y uno de los mayores desafíos a debate durante la Semana Mundial de la Lactancia Materna que se celebra desde ayer y hasta el próximo 7 de agosto.

La leche materna está considerada la primera vacuna que recibe un bebé al nacer, una gota de vida que dura para siempre porque sus efectos se manifiestan a corto y largo plazo y repercuten en el desarrollo de cada persona, señaló en conferencia de prensa Dagoberto Rivera Rivera, coordinador de Programa del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en Cuba.

A nivel mundial su prevalencia de manera exclusiva (durante los primeros seis meses de vida) es de un 44 por ciento, aunque para el 2025 se aspira alcanzar la meta mundial del 50 por ciento.

En el caso de la Isla, al cierre de 2019 era de un 40, 9, pero teniendo en cuenta la importancia que se le otorga a esta práctica por parte de las instituciones de salud y la concientización que existe en la población, no debe ser un reto alcanzarlo, acotó Rivera Rivera.

Durante los meses de pandemia, expresó, UNICEF anima a continuar lactando aunque la madre se encuentre infectada con el SARS-CoV-2, pues este líquido vital es seguro para el bebé, protege de enfermedades mortales y más si se cumplen las medidas higiénicas y el uso correcto de la mascarilla sanitaria.

Enfermedades alérgicas, diarreas, obesidad, diabetes mellitus tipo II e hipertensión arterial se ven disminuidas a través de las defensas que le confiere esta leche a los bebés, padecimientos que pueden incrementar más la mortalidad en los infantes que la propia COVID-19, precisó Pablo Roque Peña, coordinador nacional del Programa de Lactancia Materna.

Con respecto a la vacunación de las madres que lactan, iniciada este 29 de junio en el país con Abdala, el especialista declaró a la Agencia Cubana de Noticias que constituye una vacuna muy segura y los elementos que la conforman no interfieren en la lactancia ni producen daños a la madre o al niño.

Si defendemos que las madres infectadas con el SARS-CoV-2 pueden lactar, con más razón defendemos la vacunación al no estar compuesto el inmunógeno por el virus sino por una parte proteica de este, agregó.

Con anterioridad, sostuvo, no se habían incluido este grupo poblacional porque Abdala era un candidato vacunal y éticamente no resultaba correcto, pero ahora es vacuna y ha demostrado su seguridad, además, en Cuba existe experiencia en la inmunización de embarazadas y madres que lactan con vacunas que emplean tecnologías similares.

Proteger la lactancia materna es una responsabilidad compartida que garantiza la supervivencia, la salud y el bienestar de la niñez y sus familias, y resulta clave para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible que aspira el país. (Texto y foto: ACN)