¿Congestión nasal, estornudos frecuentes?
¿Ha experimentado alguna vez en la casa o en el trabajo congestión nasal, picazón, estornudos constantes, secreción por la nariz? ¿Ha notado que le ocurren más en el trabajo que en la casa?
Se trata de una enfermedad inflamatoria de la mucosa nasal denominada rinitis alérgica, que en algunos casos tienen síntomas comunes a los de un resfriado común, aunque la alergia no es generada por un virus y no se acompaña de fiebre. Afecta tanto a niños como adolescentes y varios estudios realizados en Cuba indican que es más frecuente en jóvenes y en mujeres.
Según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud la rinitis alérgica ha aumentado en el mundo, al igual que las enfermedades alérgicas. Estudios demuestran que la mayoría de los pacientes con asma tienen una rinitis asociada. La enfermedad suele acompañarse de sinusitis, otitis, adenoiditis, faringitis debido a las relaciones anatómicas con los senos paranasales, el oído medio y el tracto respiratorio.
Un gran número de personas que la padecen no se tratan a tiempo, lo cual puede llevar a complicaciones, no solo afectar su calidad de vida sino su capacidad laboral, además de que al no acudir tempranamente al médico, requieren más medicamentos y consultas más especializadas.
Estudios recientes han establecido tres clasificaciones: rinitis, estacional, perenne y ocupacional, esta última relacionada con exposiciones en el lugar de trabajo que pueden ocasionar ausentismo, pérdida de concentración, trastornos del sueño u otras consecuencias como el asma.

Las segundas tienen síntomas casi todo el año y los alérgenos que los desencadenan son los ácaros, insectos, descamaciones del epitelio de los animales, y hongos.
Desde el punto de vista práctico para la clínica la afección se clasifica en intermitente y persistente. Y también en leve, moderada y severa.
El tratamiento de esta enfermedad se realiza en la atención primaria por el médico de familia el cual debe compartir su diagnóstico y atención al paciente con especialistas como alergólogos, otorrinolaringólogos, neumólogos, pediatras, etc. El diagnóstico comprende la historia clínica, indagar si existe una predisposición genética, la exploración física y las pruebas alérgicas cutáneas, además de otros estudios.
El médico determina la conducta terapéutica a seguir. Una medida sencilla son los enjuagues nasales con solución fisiológica o con agua y sal. Se pueden aplicar spray nasal con corticoides, antihistamínicos, vacuna contra la alergia o inmunoterapia, etc. Pero lo fundamental es el tratamiento individualizado. En las embarazadas hay que tener precaución con algunos fármacos.
Es importante que el enfermo sepa cuáles alérgenos debe evitar, lo cual es más sencillo si tiene 1 o 2 sensibilizaciones y más complejo si es sensible a varios. Hay que mantener el hogar limpio y ventilado para disminuir o eliminar lo más posible los ácaros, cambiar frecuentemente las sábanas, no dejar que los animales se suban a la cama y si estos son los causantes de los síntomas, alejarlos de la casa, y evitar la exposición a los alérgenos en el trabajo y el ambiente en general.
Expertos aseguran que el medio externo representa un riesgo mayor para la rinitis estacional que los alérgenos domésticos. Es importante conocer que los síntomas pueden agravarse por el humo del cigarro, ambientes contaminados por industrias y humo automotor, olores fuertes, cambios bruscos de temperatura entre otros factores. (Tomado de Trabajadores)

