El aislamiento polimérico: ¿opción para Cuba?

Por su aparición en el mercado en la década de los 40 del pasado siglo, y si se compara con los más de 100 años de uso de la porcelana electrotécnica, las características y comportamientos de los aisladores construidos con base a elementos poliméricos, más conocidos como aisladores, no han sido suficientemente estudiadas aún.

En esta dirección, estudiosos de varios países e instituciones han desarrollado investigaciones que buscan obtener la base de conocimiento necesaria para la utilización  eficiente de ese tipo de material.

Tanto las experiencias de servicio como investigaciones en  laboratorios han concluido en que algunos de estos modelos de aisladores tienen mejor comportamiento que los de porcelana y vidrio en ambientes contaminados.

En particular, si tienen una tensión de descarga mayor a los otros mencionados y que la causa principal de este comportamiento sea la propiedad de hidrofobicidad de su superficie.

Esta última provoca que las gotas de agua se mantengan separadas sobre la superficie del aislador, no humedeciéndola totalmente y, por tanto, disminuyen la corriente de fuga superficial y la probabilidad de formación de las bandas secas, lo cual conduce a tensiones de descarga mayores.

Por otro lado, durante estos años, otros estudios se dirigieron a las condiciones de explotación, entre ellos la humectación continua del aislador (aún sin contaminación), las descargas atmosféricas y  parciales tipo corona, o debido a la formación de bandas secas en aisladores contaminados y los rayos ultravioletas.

Todos, en su conjunto, son elementos que hacen disminuir las propiedades de hidrofobicidad de los aisladores poliméricos e incluso llegan a destruir la superficie y, por tanto, que estos pierdan su característica técnica fundamental la cual los hace más eficientes en ambientes con alta contaminación.

La Unión Eléctrica, de Cuba, al igual que otras empresas a nivel internacional, ha introducido parcialmente esta tecnología en los elementos aislantes de las líneas, en una primera etapa de distribución, mientras ahora manifiesta interés en situarlos en los niveles de transmisión.

Como toda nueva tecnología, su implantación debe hacerse después de realizar los estudios pertinentes y de la caracterización de cada modelo y tipo de aislador que se pretenda colocar.

No todos son iguales, ni todos los fabricantes cumplen con los requerimientos y calidad que se solicitan.

Además, el éxito de su empleo radica, al igual que los de porcelana y vidrio, en utilizarlos de acuerdo con sus especificidades y acorde a las condiciones de trabajo, las cuales incluyen como elemento fundamental el ambiente por las propias características de la Isla.

La decisión de usar los aisladores polímeros en Cuba, en ambientes contaminados, debe pasar por realizar el estudio de su  comportamiento a escala de laboratorio, a partir de que ya se conocen las características de los procesos contaminantes a que está sometido el aislamiento eléctrico en las condiciones de la Isla.

Paralelamente, sería prudente diseñar un experimento, y ejecutarlo en campo, que permita evaluar en la práctica el comportamiento de estos aisladores ante las condiciones climatológicas imperantes en Cuba, lo cual junto a los resultados de laboratorio ofrecerían su total y completa caracterización.

Asimismo, su introducción en una región con contaminación de carácter industrial, debe ir precedida por la elaboración del Mapa Local de Contaminación.

En todo caso, el objetivo sería el de evaluar la dinámica del proceso de contaminación en el tiempo (patrón temporal de contaminación), su posible utilización y el índice de aislamiento requerido para la zona en cuestión. (AIN)