Arrecifes coralinos, una barrera natural en peligro

La Habana . – Los arrecifes coralinos son estructuras geológicas sólidas del relieve submarino, de origen biológico, ubicados en fondos marinos de zonas tropicales y subtropicales que constituyen no solo una barrera natural protectora de las costas, y sus inversiones, sino también un importante recurso económico, social y paisajístico.

En Cuba, ocupan más del 98 por ciento del borde de la plataforma marina, pero la mayoría se ven afectados en gran medida por la elevación de la temperatura y la acidificación del mar, factores asociados al cambio climático.

Los huracanes, cuya intensidad y frecuencia aumentó en la última década con una incidencia significativa en algunas áreas de la isla, también provocaron daño en estos ecosistemas reconocidos como los de mayor diversidad biológica, señaló a Prensa Latina, el Doctor en Ciencias Biológicas, Pedro M. Alcolado.

Si bien la invasión del pez león, especie foránea proveniente de los océanos Índico y Pacífico, no tiene como causa el cambio climático, se considera una seria amenaza a los arrecifes coralinos del Gran Caribe. Este es un animal voraz que se alimenta de larvas y juveniles de gran cantidad de peces e invertebrados.

Como muchas otras áreas de la región, la proliferación de esta especie ya alcanza niveles preocupantes en amplias zonas de Cuba sobre todo en su costa norte, lo que complica la situación ambiental precaria a que ya están sometidos estos ecosistemas, y ensombrecen aún más el pronóstico de su destino, afirmó.

Por otro lado está el efecto humano, la venta de corales como suvenir o adorno es un problema que en la nación antillana no termina de resolverse, aseveró.

El buceo puede ser también un peligro potencial, aunque en la isla la capacidad de carga de visitantes con fines turísticos está de acuerdo a lo recomendado científicamente y regulaciones elaboradas por el Centro Nacional de Áreas protegidas, destacó Alcolado, quién se desempeña en el Instituto de Oceanología de Cuba.

De ahí que recientes evaluaciones de impacto de buceo realizadas en el norte central de Cuba por el Proyecto PNUD/GEF Sabana-Camagüey indican que no ha habido afectación significativa por esa actividad, pero no se pueden descuidar las medidas de protección y cuidado de estos ecosistemas, aseguró.

La contaminación es otro aspecto que no se puede descuidar, en particular la que puede derivarse de infraestructuras hoteleras, de donde en algunos casos, a pesar de tener plantas compactas de tratamiento terciario, escapan aguas insuficientemente tratadas por roturas o por no dar toda la capacidad de depuración- que hacen que las algas proliferen compitiendo por el espacio con los corales a la vez que afectan su salud.

Estos factores han provocado una sustitución de corales buenos constructores de relieve y de gran valor como refugio de fauna, protección costera y atractivo para el turismo de buceo, por otros corales más resistentes pero no buenos constructores, indicó.

A la concienciación sobre la necesidad de proteger los arrecifes ha contribuido la creación de la Red de Monitoreo Voluntario de Alerta Temprana de Arrecifes Coralinos, en el marco del Proyecto PNUD/GEF Sabana-Camagüey.

Las investigaciones han revelado cómo las poblaciones del erizo negro de espinas largas, especie que controla la proliferación excesiva de macroalgas en los arrecifes del Caribe, han mermado considerablemente en la mayoría de los arrecifes, favoreciendo la proliferación de gran cantidad de algas en el fondo en detrimento de los corales.

Ante esta situación urge actuar para proteger y fortalecer la resiliencia de los arrecifes coralinos, educar y concienciar a la población, reducir los impactos, proteger especies, controlar las poblaciones de pez león, y sobre todo contribuir a la reducción de gases de efecto invernadero, concluyó.(PL)