Cuba, un mosaico de arrecifes coralinos

Por su condición de archipiélago, los principales biotipos marinos de Cuba están concentrados en un mosaico de arrecifes coralinos y fondos duros no colonizados, de aguas interiores, de arena y fango, y de vegetación sumergida que equivale a pastos y micro algas. Pero también posee manglares, lagunas costeras y estuarios, costas rocosas bajas o con acantilados y no podían faltar sus exuberantes playas, de acuerdo con especialistas del Centro Nacional de Áreas Protegidas en su nueva clasificación.

Los arrecifes coralinos ocupan más del 98 por ciento de los tres mil 214 kilómetros del borde la plataforma marina, orlada por los de tipo frontales, con crestas o los integrantes de sus barreras.

En su mayoría se extienden por el Sur y muchos se encuentran dispersos en amplias áreas de la plataforma, aunque dos tercios de ellos están amenazados por la sedimentación inducida por la deforestación, la contaminación, la pesca, el turismo y los cambios climáticos, según la misma fuente.

Los fondos duros no arrecifales padecen una situación parecida, mientras que los fangosos saludables son altamente productivos  y constituyen una fuente de recursos pesqueros, en extensas áreas estuarinas, lagunas costeras y orillas de manglares.  

A su vez, los marinos ocupan más del 50 por ciento de los fondos de la plataforma y son la principal vía de entrada de la energía que garantiza la productividad biológica y pesquera.

De hecho, contienen una reserva ecológica de materia y potencia en forma de biomasa, una parte de la cual es exportada a los arrecifes y al océano.

Sin embargo, los pastos poco profundos cercanos a las costas y sobre bancos, a menos de dos metros de profundidad, y en zonas de lagunas o donde habitan los manatíes, devienen sitios ecológicamente sensibles.

Lo cierto es que son de reclutamiento y refugio de larvas, al igual que de recursos pesqueros, que contribuyen a la estabilización de costas bajas.

Resulta un secreto público que inflingen severos daños a estos ecosistemas la contaminación orgánica, el incremento excesivo de la salinidad, la pesca por medio de chinchorros, el uso de anclas y el aumento de la temperatura a causa de los sistemas de enfriamiento de algunas industrias.

Las lagunas costeras y estuarios están distribuidos mayormente en la costa Sur, en los bordes de algunas grandes bahías y en muchos cayos.

Entretanto, los manglares invaden casi la quinta parte del territorio nacional, una porción considerable de las costas están bordeadas por ellos, y un hecho similar ocurre en las áreas pantanosas y las lagunas costeras y estuarios.

Las playas exteriores e interiores se caracterizan por padecer de una moderada intensidad de erosión, lo que significan en general  ritmos no superiores 1,2 metros por año.

No obstante, los impactos antropicos sobre los ecosistemas marinos de la Isla son de menor magnitud que en otros países de la región, debido a la política estatal de preservación del medio ambiente y sus programas de desarrollo.  (Por Lino Luben Pérez, AIN)