Jóvenes abrazan la tierra en Santa Cruz del Sur

Jóvenes abrazan la tierra en Santa Cruz del Sur Rostros jóvenes, curtidos por el sol son cada vez más frecuentes en las llanuras que circundan la cabecera municipal de Santa Cruz del Sur. La urgencia de hacer producir la tierra no permite dormir las mañanas, pues los alimentos no caen del cielo, hay que sudarlos a diario.

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Ángel Zayas Smith lleva cinco meses asentado en la caballería solicitada. “Desde el inicio he recibido el apoyo de mi familia y muchas amistades, sólo hubiera sido imposible enfrentar esto. Yo pesaba 210 libras y me he quedado en 181”.

No es desconocido para los pobladores de este territorio que el marabú era por allí quien más ganaba espacio, sin embargo ahora el escenario es distinto. ¡Cuántos malos ratos y heridas en las manos, en franco desafío para sacar provecho a la tierra, recibiendo picazos de jejenes y mosquitos! “Para atrás ni para coger impulso. Cuando un hombre se propone algo tiene que lograrlo, y sobre todo si es para el bien de la sociedad”.

Jesús Emilio Vargas Anaya, es el amigo-hermano de Ángel que lo ha ayudado a levantar la finca. “Él luego me dará la mano a mí. Hice el contrato para sembrar frutos menores, tengo ocho hectáreas cerca del río Najasa”.

El cuidado y la alimentación de los animales están a cargo de Maribel y Marisol Sánchez Alarcón.

“Somos como familia de Zayas”, afirma Maribel. Y nos insta a comer unos deliciosos mangos mientras insiste: “pruébelos, lo natural no tiene comparación”. Maribel asevera que ambas son guajiras, “conocedoras de siembra de caña y de cualquier producción agrícola. En cuanto caiga el primer chaparrón vamos a sembrar maíz, calabaza y melón”.

Nos hablan además de los instrumentos de trabajo, alambre, sogas, vestuario, calzado y guantes al alcance de todos en una de las tiendas del pueblo, lo cual consideran como una buena posibilidad para el usufructuario, aunque sus precios todavía son un poco elevados.

Zayas Smith comenzará en breve a cercar el primer potrero. “En cuanto echemos la cerca los chivos y carneros, comprados con esfuerzo propio, estarán en un área segura mientras estén pastando. Luego haré el contrato para adquirir ganado vacuno. Toda esta cerca que usted ve es gracias a lo que aprovechamos del mismo marabú, las grampas las hacemos nosotros mismos, además del carbón para cocinar los alimentos. Estamos en el comienzo de algo que estamos seguros va a tener un final feliz”.

Santiago Santacruz
Cortesía para Radio Santa Cruz