Nuevos aires oxigenan la vida

Nuevos aires oxigenan la vidaEl término "cubano" para el mundo es símbolo de resistencia, nobleza, solidaridad, fraternidad… Comentarlo en la Isla, además, significa energía, sudor, imaginación, tozudez… Somos así.
   
No es casual que el mejor bailaor de flamenco en el mundo, Antonio Gades, ese gran amigo eternamente vivo, expresara: “Cuba no es una aventura, es el puerto de mi vida”.
   
Por estos días saboreo mucho de ese por qué: sobre todo luego del trascendente discurso del Presidente Raúl Castro conclusivo de las recientes sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular y el ambiente que ha generado el debate de los Lineamientos de la Política Económica y social del Partido y la Revolución.
   
Fueron palabras de Raúl que calaron hondo y los cubanos las hemos asumido como derrotero y para insertar en la conciencia, en lo adelante, que deberemos desterrar para siempre la desidia, la mentira, la burocracia y otros lastres lacerantes de la sociedad.
   
Andar La Habana por estos días también oxigena: ora por El Vedado, Centro Habana, Guanabacoa, La Habana Vieja… se perciben comportamientos distintos y diversos modos de hacer, en particular, el florecimiento del quehacer por propia cuenta materializado en modestas cafeterías afloradas en espacios inimaginables, así como en otros menesteres… también se respiran orden y tranquilidad.   
   
Alguien entradito en años (92), con quien intercambié acerca de tales cambios, me dijo con total naturalidad: “es que a los nacidos en esta tierra siempre les ha gustado tener su pequeño ‘timbiriche’ (kiosco, quincalla…)”.
   
Me sirvió de botón de muestra para apreciar cómo las nuevas realidades en la actualización del modelo económico en la Isla se materializan.
   
Sin tiempo para el resuello, las vivencias resultaron mayores. Al abordar el “botero” (taxista particular, como se les conoce) en el parque de la Fraternidad, cierto “buquenque” se les dice popularmente así a los “gestores de viajeros”, incitaba al chofer a que comenzara el trayecto aún sin todos los pasajeros. El conductor del vehículo, de alrededor de 40 años, le espetó:
   
-¿Tú pagas impuestos?
   
-Por favor, hazlo y tendrás derecho a reclamar…
   
El viaje comenzó y el chofer, espontáneo, inició la charla con quienes íbamos a bordo:
   
-Yo por eso renové mi licencia y pago ahora la Seguridad Social, creo que se hizo justicia con quienes ejercemos esta labor que, en cierto momento, causaba malestar.
   
Otra pasajera intervino para añadir que ella, peluquera, también lo hacía pues se sentía protegida, ya no solo a la edad de jubilarse sino, incluso, hasta con la maternidad… Habló de la educación de sus hijos y de la atención médica gratuitas.
   
Me gustaría que ciertos colegas de la prensa foránea, tal vez presionados por sus editores en vez de hablar sobre “reformas y cambios políticos”, pudieran reflejar esta espontánea realidad.
   
Al comentarle a mi mamá (94 años y salud acerada) sobre estos asuntos, coincidió con su amigo “noventón” sobre esta peculiaridad de los cubanos: “Aunque a veces nos quejamos y peleamos, nos adaptamos con mucha facilidad porque, en sentido general, somos pueblo hermanado a pesar de que cada persona tenga sus peculiaridades”.
   
De regreso a Alamar, a bordo del ómnibus P-12, corroboré más estas ideas que me daban vueltas en la cabeza. Varios jóvenes, al parecer del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría (ISPJAE), expresaban sus criterios acerca de los Lineamientos, que se discute  por toda la sociedad y devendrá el centro de los debates en el venidero VI Congreso del Partido en abril próximo.
   
La actualización del modelo económico ensancha el quehacer para los cubanos a partir de la valoración sobre el estado actual de la economía del país y los problemas a resolver.
   
Seremos todos, cada quien en su pedacito, desde la concepción que el socialismo -con virtudes y defectos como toda obra humana- es capaz de encarar las tragedias en que se sume la humanidad en el presente y, en particular, los países del denominado Tercer Mundo.
   
Como se sintetiza en el Proyecto de Lineamientos: en todo este proceso y la actualización de la economía “primará la planificación y no el mercado”.
   
Los ejemplos que tengo el privilegio de vivir durante mis andares, corroboran lo justo de la política emprendida. (Por Marcos Alfonso, AIN)