Santa Cruz del Sur y la gente de su pueblo

Santa Cruz del Sur y la gente de su puebloSanta Cruz del Sur es un pueblo pequeño, una ciudad de personas únicas y, por más que intento, me resulta imposible captar con el lente de mi cámara la personalidad de sujetos simples con muchos deseos de disfrutar la vida, porque entienden que cada día es irrepetible.

En el parque central, donde los árboles refrescan al viajero, los ancianos se reúnen, bajo la sombra, y cuentan las historias de sus años mozos, o leen la prensa para después comentar cualquier noticia. Las hojas amarillentas se pasean de un lado a otro, empujadas por el aire.

Cerca del lugar, en la calle E, sentados como entes anónimos se puede ver la aglomeración de varios vendedores en la acera. Los productos lo componen desde un cepillo dental hasta los clásicos de la década prodigiosa. Solo se oyen murmullos.

Las casas de madera nos muestran una historia que jamás fue contada en las escuelas. Todavía es impresionante ver cómo muchas de estas maravillosas construcciones se resisten ante el embate de feroces huracanes y del tiempo, que nada perdonan.

Una mezcla de olores asalta las vías respiratorias del nuevo transeúnte: el humo de los cigarros, el queso de la pizzería, el alcohol de la cantina y el fuerte e inconfundible pescado, todo un ambiente creado, sin embargo, para los locales no es nada del otro mundo.

Ya cae la tarde, en Santa Cruz del Sur, y un bando de palomas atraviesan el cielo, navegan por el mayor de los mares con sueño de libertad.

Santa Cruz del Sur es un pueblo pequeño, una ciudad de personas únicas que, y por más que intento, me resulta imposible captar con el lente de mi cámara la personalidad de sujetos simples con muchos deseos de disfrutar la vida. (Edel Blanco Duarte/ Radio Santa Cruz)