La constante batalla de INFOMED contra el bloqueo

La constante batalla de INFOMED contra el bloqueoLa labor de INFOMED y su Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas (CNICM) sirve de apoyo a la superación de los profesionales cubanos de la Salud, pero el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba por los Estados Unidos presupone cada día nuevos retos para los trabajadores de esa red digital y sus bibliotecas.

INFOMED es hoy uno de los grandes proveedores de correo electrónico en nuestro país, aunque ese servicio no funciona con toda la rapidez y eficiencia deseada.

Antonio Peña, Administrador de Red en ese centro, explica que su conexión satelital tiene un ancho de banda de 16 megabytes, mientras que cualquier empresa latinoamericana cuenta con 50 y hasta 100 megabytes a través de cables de fibra óptica.

Otra cuestión es el acceso a los programas de computadoras y sus códigos fuente. Sitios como Java, Source Forge o Google Code, visitados por informáticos de todo el mundo, están programados para bloquear el acceso en cuanto detectan que alguien está intentando descargar contenido desde Cuba.

Mario Nodarse, especialista del Área de Información del centro, apunta que los cursos en línea, que permiten alcanzar hasta grados de master en universidades extranjeras, también son vetados a menudo para quienes traten inscribirse desde un servidor cubano de Internet.

Es contradictorio que un país que habla de libertad de expresión y de trabajar en pos de una sociedad de la información limite de esa manera el derecho a utilizar códigos fuente, subidos a esos sitios para usarse de manera gratuita, opina Bárbara Lazo, quien ha representado al CNICM- INFOMED ante la Comisión de Informes de las Afectaciones por el Bloqueo de los Estados Unidos al Sistema Nacional de Salud.

La última inversión hecha en esta red fue de aproximadamente un millón de dólares. El precio podía haber sido inferior, pero la tecnología necesaria es de la empresa norteamericana CISCO, por lo que hubo que comprar el equipamiento en otra nación.

Para Lazo, comerciar con terceros países no solo aumenta el costo y la demora de la transportación, sino que obliga a mantener el mayor silencio posible acerca de quiénes facilitan los implementos, porque en los casos en que descubren su identidad les aplican multas elevadas a las empresas que violaron lo estipulado por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.

A su vez, conseguir el equipamiento es solo una parte del problema. Si una pieza falla, la burocracia puede demorar la reclamación hasta que la garantía venza. Además, al no existir un contrato directo con la empresa que fabricó el dispositivo, los informáticos de INFOMED quedan imposibilitados de obtener información sobre su funcionamiento, algo que en otra nación sería tan sencillo como comunicar con una línea de ayuda al cliente.

Otro acápite en el cual los profesionales de esta institución se ven golpeados a menudo es el de la participación en eventos internacionales, ya que las visas para entrar a territorio norteamericano les son negadas con frecuencia.

En ocasiones, la Oficina de Intereses ni siquiera brinda una respuesta, destaca Bárbara Lazo. Simplemente, pasa la fecha del Congreso o la Cumbre y la visa no ha llegado, o la aprueban días después.

Ese caso es peor que declarar con antelación la negativa del permiso, porque representa dinero invertido en pasajes de avión, reservaciones de hotel y cuotas de participación que después no pueden utilizarse.

Nodarse hace énfasis en una preocupación adicional, y es que los artículos gratuitos de Internet no siempre son ni los más fiables ni los de mejor calidad. En un mundo donde todo conocimiento experto es cobrado, las publicaciones de acceso libre causan sospecha, sobre todo en una profesión tan delicada como la medicina.

Las subscripciones a revistas también tuvieron en los últimos años recortes considerables, algo que repercute en la actualización de los programas docentes de las universidades médicas y en las tomas de decisiones respecto a las renovaciones del sistema de salud.

A pesar de las dificultades, Antonio Peña opina que siempre hay un Plan B. En el 2005 el Departamento Norteamericano del Tesoro negó la licencia comercial al programa U.S.A-Cuba INFOMED para enviar computadoras a la institución, pero poco después comenzaron a llegar los primeros lotes de ordenadores chinos.

Igualmente, puede llegarse a algunos de los sitios bloqueados a través de los llamados “túneles” o servidores libres, que esconden la dirección IP y no permiten identificar las solicitudes hechas desde territorio cubano.

Hoy en día Cuba busca vías para proteger su soberanía informática y una de ellas es migrar al software libre. Las instituciones nacionales no pueden seguir dependiendo de programas informáticos que en su mayor parte tienen patente norteamericana y que por tanto no pueden comprarse ni adquirirse de forma legal.

Antonio Peña opina que se debe pasar a ese Plan B lo más rápido posible, porque el bloqueo ha durado más de cincuenta años, pero si un día los Estados Unidos normalizaran sus relaciones con Cuba, no demorarían ni cincuenta minutos en comenzar a venderle a la Isla sus productos con derechos de autor.

Por Wendy Zuferri/ AIN.