Rostros de agosto

Rostros de agostoLas mujeres cubanas son únicas, son especiales, porque ni el más intenso de los agostos las marchitan, admiro siempre las renovadas caras que se reciclan con el mismo clon de la rebeldía: ayer contra el tirano, hoy frente al Imperio y las adversidades económicas, ingeniosas para que todo alcance y salvando las barreras del “indomable” machismo boquiabierto ante la temida sigla: FMC (Federación de Mujeres Cubanas).

Primero fue la dócil madre, parada frente al ogro de la casa que todo lo pagaba y por eso mandaba, sin más explicación: te vas de mi casa o me marcho yo… pero tú no trabajas fuera y menos estudiar en las escuelitas de noche.

La abuela atónita y resignada, queriendo apaciguar una inevitable rebelión, con la resignación de que los hombres son de la calle y las mujeres del hogar, terminó cómplice de un movimiento nacional encabezado por Vilma Espín, que también tuvo que romper muchas lanzas hacia arriba para la comprensión de que la mujer, podía ocupar, por derecho intelectual y actitud revolucionaria, cualquier profesión, puesto laboral y ganar por resultados al igual que cualquier hombre.

A la distancia de 52 agostos, el rostro de aquellas primeras madres, hoy abuelas sin prejuicios machistas, mantienen la frescura de los innumerables logros femeninos que sus hermanas, hijas, nietas…continuaron y multiplicaron.

Sin embargo, todavía hay caminos empedrados de trogloditas, opositores a que las mujeres ocupen altos cargos en las máximas direcciones del Estado.

Pobres esos seres de genes perturbados, que no ven en ellas la persona completa de la vida, única fuente capaz de engendrar la nueva sociedad, de guiarla, administrarla y hacerla crecer junto a los hombres que, como Fidel, confiaron y confían en la mujer y en un mundo mejor.

Por Rolando Sarmiento Ricart
(Foto: Archivo)