Esturnia y la tenacidad de la mujer santacruceña

Esturnia y la tenacidad de la mujer santacruceñaEsturnia Ballester Meriño, realiza frecuentes faenas agrícolas en áreas cercanas a las riveras del río Najasa, que atraviesa el municipio Santa Cruz del Sur de norte a sur, y aunque el insoportable calor le moja de sudor la ropa y el sol ha enrojecido su rostro, no han podido apagar la potencia de los 74 años de edad, ni la lúcida claridad de sus ojos verdes.

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Tiene un nombre peculiar que lleva con orgullo porque no conoce a otra persona que se nombre así. Tiene un nombre único y mucha alma para el trabajo. Ni en la casa ni en el campo se mantiene sentada, no le gusta depender de los demás y mucho menos mandar a la gente a hacer las cosas. Si llega a los 80 saludable, seguirá sembrando, asegura.

Tres hectáreas en usufructo están consagradas a la actividad agrícola. Tras siete meses de labor sin mediar tregua, vienen los logros. Yuca, calabaza frijol, pepino y maní son productos ya habituales para la familia de la fémina.

Gracias a la ayuda de algunos parientes, en su sitio se han recogido tres mil mazorcas de maíz, se van a cosechar por estos días más de cuatro mil y hay otras tres terrazas espigando, que no debe bajar de las veinte mil.

La semilla de la tenacidad germina en su hiperquinético afán y en su convencimiento de que esa tarea es dura, ¡pero cuánto aporta! Aunque la hierba intente imponerse ella la vence, y sigue sembrando. Siempre hay quien ha tratado de desestimularla, diciéndole que no tiene necesidad de sacrificarse tanto, pero así la criaron y así piensa seguir”.

Recorre una distancia de cinco kilómetros todos los días, lo mismo a pie que montada en una carreta, para llegar a su campo. Se iguala con un hombre en el corte de marabú, deshierba sin mirar para adelante y le busca el agua necesaria a las plantas.

Desde la jubilación está trabajando en el campo. En los intrincados predios de Dos Ríos, del Consejo Popular Cándido González, sembró arroz por mucho tiempo con toda su prole. Luego otro hijo preparó doce cordeles, allí donde tiene ahora las tierras, buscando cercanía. Cuando se juntan amor y sudor la tierra pare.

Esturnia no se da por vencida, le da gracias a la vida pues no padece de nada, no le duelen ni los callos. Bebe agua fresca en breve descanso, sin soltar el machete. El río Najasa sigue deleitando a la naturaleza con su encantador mensaje, quizás como una felicitación en Esturnia a todas las mujeres santacruceñas, aglutinadas en la Federación de Mujeres Cubanas, FMC, que arriba hoy a su 51 aniversario.

(Redacción Digital/ Radio Santa Cruz)