Cooperación Sur-Sur, los hechos hablan

Cooperación Sur-Sur, los hechos hablanLa Secretaría General Iberoamericana, con sede en Asunción, la capital de Paraguay, acaba de informar que en materia de colaboración Sur-Sur en esta área geográfica, resultan Venezuela y Cuba las líderes en materia de proyectos en ejecución con más de 16 por ciento. Según entendidos, no podía ser de otra forma.

En el caso cubano, el país, sometido a un férreo bloqueo por Washington, ha privilegiado con especial intensidad sus lazos con las naciones tercermundistas, y no solo como alternativa a las presiones y a la virtual cacería oficial gringa contra la economía isleña, sino además por principio solidario que lleva a La Habana a compartir con los hermanos sus experiencias y logros, que, por cierto, no son pocos en campos tan inestimables como la salud o la educación.
  
No puede pasarse por alto el impulso cubano al basamento de la cooperación Sur-Sur, el cual sostiene la necesidad de que nuestras propias naciones subdesarrolladas intenten, mediante esfuerzos e intercambios mutuos, enfrentar al menos sus más importantes desafíos en materia económica y social.
  
De hecho, la capital cubana fue años atrás la sede de la primera cumbre de colaboración Sur-Sur, y en aquella ocasión la delegación de la mayor de las Antillas, en calidad de anfitriona, acudió a las conversaciones con más de 100 proyectos concretos destinados a establecer lazos más firmes y viables entre los presentes, en lo que constituyó un importante aporte al impulso de los principios animadores de la memorable cita.
  
Porque si bien es justo e imprescindible seguir demandando de los explotadores históricos del Tercer Mundo su apoyo para solventar los desastres por ellos creados, también vale, y mucho, todo aquello que los empobrecidos puedan hacer y lograr por su propio esfuerzo.
  
Eso hace que sumen decenas de miles los médicos, maestros y especialistas cubanos de todas las ramas quienes han apoyado -y apoyan- sobre el terreno a numerosos pueblos hermanos, práctica que en años recientes ha cobrado especial vigor en relación con Venezuela, desde la instauración del gobierno popular encabezado por el presidente Hugo Chávez, nación que se ha entregado también de lleno a promover proyectos de colaboración con amplio sentido de justicia y solidaridad.
  
No puede olvidarse, al remitirnos a los citados datos de la Secretaría General Iberoamericana, que Cuba y Venezuela son los fundadores de entidades como la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), enriquecida con la incorporación de otros gobiernos del hemisferio, y sobre pivotes de equidad y hermandad impulsa innumerables programas de beneficio económico y social en esta parte del mundo.
  
Venezuela además constituye el centro de entidades como Petrocaribe, que suministra energía en condiciones favorables a naciones de esa área con bajos recursos económicos, y a la vez ofrece fondos para proyectos de seguridad alimentaria, salud y educación.
  
Ni qué decir de la propia colaboración bilateral cubano-venezolana, que sin dudas se erige, más allá de porcentajes y montos, en ejemplo de verdadera integración. (Por Néstor Núñez, AIN)