América Latina, aires nuevos andan

América Latina, aires nuevos andanLas recientes reuniones de ministros de economía de América Latina y el Caribe, realizadas en Caracas, y la de las fuerzas de izquierda integradas en el Foro de Sao Paulo (la décimo segunda de su tipo)  con sede esta vez en Managua, confirman que, a contrapelo de la hostilidad imperial, aires nuevos y maneras diferentes andan por estas tierras del sur del hemisferio.

Importante el hecho que ya se viene repitiendo desde hace años de la presencia activa de Cuba en estos, como en otros encuentros del área, decisión soberana de nuestros pueblos que tiene dos significativas lecturas.

La primera, la materialización de la solidaridad con la mayor de las Antillas que data desde el triunfo de la Revolución Cubana en enero de 1959, y la cual pese a todos los avatares y golpes que han recibido  las fuerzas populares desde entonces hasta la fecha, no han podido ser quebrantados esos lazos de simpatía y amistad.

La segunda, el reconocimiento de los más amplios sectores progresistas del área al ejemplo de resistencia del pueblo cubano, a su verticalidad, leal y sincera amistad hacia las causas justas en todo el mundo, y a sus aportes concretos a la convergencia y fortalecimiento de la lucha revolucionaria.

Precisamente en el encuentro en Nicaragua, el ex presidente brasileño Luís Ignacio Lula da Silva, ligado al Foro de Sao Paulo desde sus orígenes, destacaba “el importante papel de Cuba en el proceso de unidad de la izquierda latinoamericana”, el cual ha permitido, entre otras cosas, al trabajo creciente de la entidad como la que convocó el encuentro en Managua.

Y sin dudas, no es poco lo que las izquierdas regionales deben hacer y enfrentar todavía, de ahí que su concertación y movilización permanentes es cuestión de primer orden.

El empeño va, desde  la consolidación en el poder de los gobiernos progresistas los cuales en los últimos años han logrado imponerse en las urnas, hasta el apoyo y estímulo a aquellas fuerzas que aun batallan por cambios profundos en sus respectivas sociedades.

Eso sin olvidar que, desde el Norte, el poderoso vecino en contubernio con los segmentos más reaccionarios del hemisferio y del resto del mundo, sigue empeñado en frenar esos avances y retrotraer la historia, como sucedió con el derrocamiento del gobierno  constitucional de Honduras tiempo atrás.

Mientras, los titulares de economía, convocados en Caracas, sumaron nuevos pasos a favor de la creación, en julio cercano, de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

En sus análisis estuvieron presentes la urgencia de adelantar los trabajos para establecer mecanismos financieros viables propios de nuestras naciones, y desligados definitivamente de las tradicionales entidades usureras creadas por Washington y sus aliados desde hace decenios, léase Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial, por ejemplo.

En ese sentido, experiencias del Cono Sur latinoamericano, como los empeños de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), que estableció el Sucre como unidad de cambio entre sus miembros, ocuparon los primeros planos de las sesiones, cuyo cometido fue establecer además los puntos que en el árido espacio de la economía asumirán los jefes de Estado y Gobierno encargados de fundar la CELAC.

Y justo entre las naciones de mayor empeño por construir este edificio regional con fuertes y definitivos pivotes, vuelve a resaltar el trabajo de Cuba como primera nación del área en lograr la definitiva independencia y forjar su propio destino, más allá de obstáculos externos e internos. (Por Néstor Núñez, AIN)