Reticencias de Unión Europea hacia Cuba

Reticencias de Unión Europea hacia CubaNo es de dudar que no pocos de aquellos dirigentes del Viejo Continente quienes en 1967 dieron origen a la Comunidad Económica Europea (CEE), devenida luego Unión Europea (UE), fruncirían el entrecejo ante la conducta de esa agrupación en el caso de Cuba.

Entonces, entre muchos estadistas de aquella parte del mundo era común el deseo de desligarse en lo posible de los Estados Unidos, que desde fines de la Segunda Guerra Mundial, y a partir de programas oportunistas como el titulado Plan Marshall, encajaron sus intereses hegemónicos en la economía, la política y las sociedades de Europa Occidental.

De hecho, esas figuras entendían muy bien que, además, el oeste de Europa era para Washington suerte de “primera línea” a sacrificar sin mayores rubores en caso de algún conflicto de grandes proporciones, incluso nuclear, con la ex Unión Soviética y el entonces denominado campo socialista.

De ahí que sería sin dudas anonadante para muchos de aquellos estadistas asistir en nuestros días al escenario de esta Unión Europea sobre la cual la Casa Blanca ejerce influencia decisiva, y que además ha sumado a su membresía a ex naciones socialistas cuyas autoridades no dudan en proclamarse acólitos incondicionales de los Estados Unidos.

Eso, junto a la presencia en numerosos estados del occidente de gobiernos ultraderechistas y también proclives a Washington, ha terminado por desfigurar el rostro de la  entidad integracionista la cual un día fue ejemplo global en esa materia.

El giro, sin dudas, es lamentable. En el caso de la mayor de las Antillas, la implementación al calor de las diatribas del ex presidente del gobierno español José María Aznar, de la titulado “posición común” con respecto a La Habana, y las reticencias que aun existen para hacer desaparecer semejante ardid injerencista, indican el grado de intromisión de los sectores reaccionarios norteamericanos en el devenir de la UE.

La vieja y rancia Europa ha sido llevada a hacer causa común con las campañas anticubanas de los círculos de poder de Estados Unidos en materia de pretendidas violaciones por nuestro país de los derechos humanos, o en las locas exigencias del cambio político en la patria de José Martí, en flagrante desconocimiento al derecho soberano de los cubanos de decidir sobre el particular, como debe ser prerrogativa de cualquier nación.

De manera que en el Viejo Continente, en materia de complicidad con la potencia imperial cabecera, al parecer han quedado sepultados -vaya usted a saber por cuanto tiempo-los propósitos de autodeterminación efectiva que fueron programa y política de numerosos dirigentes del área.

Aquellos que incluso pensaron alguna vez en desligarse de la desprestigiada Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), y establecer en todo caso una entidad militar regional ajena por completo de la Casa Blanca y sus planes belicistas a escala planetaria. (Por Néstor Núñez, AIN)