Se siente aún aficionada jubilada santacruceña del sector de la Cultura

Febrero 2021.- La voz prima de la octogenaria Aurora Hernández de La Guardia conserva la consonancia de igual época en la que perteneció al coro municipal, formación vocal integrada, mientras existió, por trabajadores de la Casa de la Cultura Olga Alonso y de otros organismos a esta instancia.

“El maestro de música Juan Sotomayor Llópiz examinó el ritmo de mi voz con la estrofa de una canción, acompañándome con el piano. Así lo hizo con varias personas, hasta seleccionar las 27 con las condiciones requeridas”, recordó la cordial vecina de la calle Tercera en la casa número 8, entre L y M, en Santa Cruz del Sur.

Esta fémina, nacida en Tínima de Bueycito, zona rural enclavada en tierras de la histórica ciudad de Bayamo, señaló haber educado musicalmente su voz, permitiéndole hasta hoy poder cantar el bolero vals La primavera y las clásicas canciones La bayamesa, El mambí y Habanera tú, que tanto enaltecieron el repertorio del coro santacruceño Guillermo Jesús Cortina.

“Nuestra primera presentación, precisó, fue en la pista central de este poblado. Después nos dimos a conocer en actos patrióticos con la marcha La bandera roja y temas dedicados a los logros de la Revolución Cubana y al Comandante Ernesto Che Guevara”.

Cuando la institución comenzó a ser dirigida por Manuel Pantoja pasó a llamarse Hermanos Saiz, sus componentes tuvieron la oportunidad de participar en un festival de coros efectuado en el teatro Principal de Camagüey donde obtuvieron la categoría de mención.

“Fuimos a la mayoría de las comunidades rurales de Santa Cruz del Sur, también a los municipios de Florida y Nuevitas. Los aplausos recibidos los siento palpitar en mi corazón. Se lo puedo jurar“, manifestó la Hernández de La Guardia.

Al unísono, quien fuera auxiliar general de la Olga Alonso, demostró condiciones histriónicas para representar los personajes principales en obras de teatro que recreaban el desastre natural ocurrido en este territorio el 9 de noviembre de 1932.

“Mara Ruíz, instructora de teatro en ese tiempo, me descubrió. Hice el papel de una de las chismosas en La botija y la felicidad, mientras que en Los novios yo interpretaba una madre demasiada consentidora ante el incorrecto comportamiento de su hija“, refirió.

Aurora a los 83 cumpleaños, con la esperanza de ser tenida en cuenta, dijo continuar sintiéndose aficionada de las manifestaciones de música y teatro. Ella contribuyó mucho a la formación artística de varios infantes en las áreas habitacionales Fernando del Toro y Paloma de estos predios, donde residió anteriormente.