¿Por qué aparecen nuevas cepas del coronavirus y en qué se parecen la sudafricana y la británica?

El uso de fármacos que suprimen el virus e interfieren con su reproducción, así como el tratamiento de pacientes con plasma conduce a una mutación acelerada del virus y a la aparición de nuevas cepas, dijo a Sputnik la bióloga Ancha Baranova, de la Universidad George Mason de EEUU.

“La infecciosidad del virus ha aumentado. Pero el aumento de la infecciosidad no indica que la enfermedad se haya vuelto más peligrosa. Sin embargo, los científicos han notado otra cosa importante, esta cepa ha evolucionado dentro del mismo huésped”,  dijo Baranova.

Se ha notado que el coronavirus permanece un largo tiempo en organismos con la inmunidad suprimida y esto da lugar a que el virus sufra una evolución. Además, la bióloga añadió que algunos tratamientos contra el COVID-19 también hacen que el virus evolucione más rápido.

“Por ejemplo, usamos plasma coalescente que contiene grandes cantidades de anticuerpos específicos. Matan el virus, pero a menudo hay más de un tipo de virus del SARS-CoV-2 en una persona que ha estado enferma durante mucho tiempo y es grave. El plasma eliminará los virus que se unen a los anticuerpos y dejará el resto. Entonces se producirá una evolución direccional del virus”, explicó.

Según Baranova, la evolución del virus y la aparición de nuevas cepas también se ven exacerbadas por el uso de fármacos que son empleados para tratar las consecuencias graves que provoca el virus, pero que al mismo tiempo alteran la polimerasa viral.

Es así como se contribuye a la aparición acelerada de nuevos virus mutados, según la bióloga.

Dudas y certezas sobre la nueva cepa de coronavirus de Sudáfrica: ¿en qué se parece a la británica? ¿es más peligrosa?

Una imagen captada con un microscopio electrónico y coloreada muestra una célula infectada por el coronavirus SARS-COV-2 (en amarillo), obtenida de la muestra de un paciente de COVID-19. Foto: EFE

Dos nuevas variantes de SARS-nCov-2, el virus que causa la COVID-19, han encendido las alarmas en todo el mundo por sus características inusuales que las hacen potencialmente más peligrosas que las que se conocían hasta ahora.

Sus nombres -20B/501Y.V1 y 20C/501Y.V2, según la nomenclatura empleada por el portal especializado Nextstrain.org- no son a priori muy sugerentes, pero ya han logrado poner en jaque a los Gobiernos del Reino Unido y Sudáfrica, donde se han detectado importantes repuntes en la transmisión del virus en zonas en las que estas variantes están circulando.

¿Por qué preocupan?

La aparición de nuevas cepas del SARS-nCov-2 no es algo extraño. Los virus mutan constantemente y multitud de nuevas variantes aparecen y desaparecen con frecuencia. Pero estas dos últimas parecen reunir ciertas características que las hacen especialmente preocupantes: se transmiten con mayor facilidad, presentan un número inusualmente alto de mutaciones y han evolucionado por separado, algo que sugiere que la aparición de nuevas variantes con estas características podría no ser un fenómeno extraño.

En los dos casos, las mutaciones que sufren afectan a la proteína espicular -los característicos ‘pinchos’ exteriores que aparecen en todas las recreaciones del virus- que cumple una función clave en el proceso de acomplamiento entre el virus y la célula que infecta.

Además, el hecho de que ambas variantes hayan logrado prevalecer en escenarios de alta circulación del virus -y en el caso británico durante una cuarentena nacional- sugiere que estas cepas podrían contar con una ventaja adaptativa frente a otras.
¿Dónde se originaron y en qué países se han detectado?

La variante 20B/501Y.V1 fue detectada por primera vez en septiembre en el Reino Unido y en escasos meses se ha posicionado como la mayoritaria en el país: más de tres de cada cuatro casos de Covid que se detectan actualmente tienen a esta cepa detrás.

Por otro lado, la variante 20C/501Y.V2 se detectó por primera vez en Sudáfrica entre octubre y noviembre en la ciudad de Mandela Bay, al sur del país, aunque se estima que pudo surgir entre julio y agosto en ese mismo lugar, según un preprintpublicado por investigadores del instituto Krisp con base en Sudáfrica.

Hasta el momento se han hallado trazas de la variante británica en varios países europeos como Dinamarca, Italia, Países Bajos o Australia, pero podría haberse extendido a más territorios. Sin embargo, solo se ha informado de presencia de la cepa sudafricana fuera de este país en el Reino Unido, lo que no excluye que también pueda estar extendida por otros Estados africanos con una menor capacidad de secuenciar el virus.

¿Circulan en España?

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, descartó el miércoles que se haya detectado aún ninguna de estas dos cepas en España, pero teniendo en cuenta que la variante británica ya se ha extendido por varios países europeos no sería de extrañar que también haya entrado en España.

¿En qué se parecen y en qué se diferencian?

Pese a que ambas comparten una misma mutación en la proteína espicular -denominada N501Y- las dos cepas “son bastante distintas genéticamente” y “hay muchas mutaciones que no comparten”, según explica en su cuenta de Twitter Emma Hodcroft, desarrolladora de Nextstrain.com e investigadora en el Instituto de Medicina Social y Preventiva de Berna (Suiza). Lo que sí comparten las dos variantes es que ambas tienen más mutaciones de lo que sería esperable y las concentran en la proteína espicular.

Además, pese a que el secretario de Salud británico, Matt Hanckock afirmara el miércoles lo contrario, por el momento no hay datos que avalen que la cepa sudafricana sea más contagiosa que la británica.

¿Son más letales?

Los primeros análisis realizados tanto por el Instituto Krisp de Sudáfrica como por el Consorcio de Genómica de la Covid del Reino Unido afirman que aún no hay información suficiente como para afirmar que estas nuevas cepas puedan afectar a la gravedad o a la letalidad de la enfermedad.

“No hay indicios de una mayor gravedad de la infección, pero el hecho de que la mayoría de los casos se notificaron en personas menores de 60 años, que tienen menos probabilidades de desarrollar síntomas graves, desafía esta evaluación”, expresa el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (ECDC) en un documento en el que reúne la evidencia disponible hasta ahora sobre la cepa británica.

¿Cómo surgieron?

Por ahora se manejan dos hipótesis principales para explicar cómo pudieron surgir estas dos cepas. Una de ellas postula que, debido a la gran cantidad de mutaciones que han sufrido estas variantes en comparación con lo que es habitual en el SARS-nCoV-2,  las nuevas cepas pueden haberse originado en uno o varios individuos -posiblemente inmunodeprimidos- que han sufrido infecciones largas en las que el virus ha podido generar “mutaciones de escape” a ritmo elevado.

La otra defiende que los elevados niveles de inmunidad en la población en algunas zonas pueden haber presionado al virus y seleccionado este linaje, potencialmente más contagioso.

¿Perjudicarán la vacunación?

A corto plazo no se espera que las nuevas variantes puedan tener un gran impacto a la hora de reducir la eficacia de las vacunas que ya hay en el mercado. Esto se debe a que estas cepas incluyen modificaciones en algunas partes de la espícula, pero las vacunas están diseñadas para reconocer una parte mucho mayor de esta.

“Las vacunas de Pfizer y de Moderna cogen toda la longitud de la proteína. [El virus] tendría que mutar demasiadas veces y en demasiadas zonas del spike [espícula] para poder hacerlas inefectivas”, explicó recientemente a este periódico Marcos López, presidente de la Sociedad Española de Inmunología.

“Es muy poco probable que se reduzca mucho la eficacia de la vacuna. Es posible que se reduzca algo, pero no se reducirá del todo. No se hará ineficaz”, dijo, por su parte, Fernando Rodríguez Artalejo, catedrático y director del departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad Autónoma de Madrid.

(Fuente: Sputnik/20minutos)