Obra de vida de Enrique Molina baja telón en Cuba

La Habana, 3 sep.- Capaz de encarnar los más disímiles personajes con una veracidad prodigiosa, Enrique Molina navegó durante 78 años entre teatro, cine, radio y televisión, para cerrar hoy su ciclo de vida ante la Covid-19.

 

El Premio Nacional de Televisión 2020 hizo de la actuación su elemento por excelencia e imprimió en la cultura cubana la huella indeleble de su talento, documentado en más de una treintena de películas y cortometrajes, novelas, aventuras, series y puestas en escena.

Aunque la pandemia le robó el aliento, su herencia no pasa desapercibida ante seguidores, artistas e instituciones de la isla, que desde las redes sociales recuerdan interpretaciones icónicas como el Silvestre Cañizo de Tierra Brava.

Durante semanas los mensajes de cariño llenaron las plataformas virtuales y hasta él mismo confiaba en que saldría airoso del virus SARS-CoV-2 cuando afirmó ‘estoy levantando poco a poco’ y de esta ‘salgo bien, sin lío’.

Un par de semanas después, la presidencia de la nación caribeña, el Ministerio de Cultura, el Consejo Nacional de las Artes Escénicas, la Agencia Artística de Artes Escénicas, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, entre otras entidades anunciaron el deceso.

Destaca entre los mensajes póstumos el tuit del viceministro de cultura, Fernando León Jacomino, quien recordó al joven gastronómico santiaguero que se apasionó por la actuación y llegó a ser uno de los grandes de la mayor de las Antillas, con personajes inolvidables y un perfil actoral único.

Reconocido por su consolidada carrera, el intérprete que pasó de las tablas aficionadas a los reflectores de la cinematografía cubana, dejó su impronta en filmes como El hombre de Maisinicú, Caravana, Un Paraíso bajo las Estrellas, Barrio Cuba, El cuerno de la abundancia, Contigo Pan y Cebolla, Esther en alguna parte, entre varias.

Pero la popularidad vino de la mano de entregas televisivas como Bajo el Mismo Sol, La Otra Esquina y En Silencio ha tenido que ser, producciones que lo acercaron al público de la isla y le garantizaron su puesto privilegiado entre la preferencia de los espectadores.

Los planes para próximos audiovisuales cayeron como castillos de naipes, mientras familiares y amigos se consuelan al recordar, que quizás ahora pueda encontrarse con su esposa, Elsa Ruiz, víctima también de la pandemia un año atrás.

(Prensa Latina)