José Martí: faro que no deja de iluminar (nos)

Hace 166 años le nacía a Cuba un hombre de pensamiento y acción que se convirtió en una fuente imprescindible, a la cual hay que regresar una y otra vez para transitar por acertados caminos.

José Julián Martí Pérez, Héroe Nacional, constituye un referente no solo para la mayor de las Antillas, sino también para el mundo, y muchos quedan asombrados ante el profundo caudal que exploró en poco más de cuatro décadas de vida, sin que sus preceptos queden olvidados, pues desafían la contemporaneidad y se escuchan tan claros como dichos hoy mismo.

Por ese don de trascender el tiempo, y de ser útil, la obra del más universal de los cubanos es paradigma para saber qué hacer en el presente y en el futuro, y así queda expresado en la Constitución de la República que se llevará a referendo popular, justo 124 febreros después de que el habanero nacido en la calle Paula retomara la lucha por la libertad de su Patria, iniciada en 1868.

“Guiados por lo más avanzado del pensamiento revolucionario, antimperialista y marxista cubano, latinoamericano y universal, en particular por el ideario y ejemplo de Martí y Fidel (…) declaramos nuestra voluntad de que la Ley de leyes de la República esté presidida por ese profundo anhelo, al fin logrado, de José Martí: Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”.

Se ratifica así cuán importantes resultan las concepciones de aquel que, para bien, llegaba al mundo el 28 de enero de 1853, y queda a quienes habitamos esta Isla a la vuelta del tiempo, convertir esas palabras en una brújula para trazar los destinos de la nación.

Del Apóstol de la independencia de Cuba mucho y poco se ha escrito, pero lo cierto es que en sus textos encontramos lecciones no solo para la vida política, sino también en otros ámbitos en los que se convierte en consejero y faro, al que habrá que mirar incesantemente para seguir su luz, y construir un futuro mejor. (Foto: Archivo/ PL)