El Código de las Familias es una ley para todos los cubanos

Editorial

Asistimos hoy a una demostración más de calificado ejercicio de plena democracia colectiva, solidez y razón de la inmensa mayoría del pueblo en Revolución, para refrendar con el voto el Código de las Familias, con su amplia gama de postulados protectores del cubano.

Lo hacemos también a sabiendas de que el enemigo de pueblos, y en especial del cubano, no mira con buenos ojos que nacionales de una pequeña Isla, que por demás consideran su traspatio, seamos capaces de resistir su genocida embate por más de 60 años, de crear y proponer leyes y directivas en beneficio de todos y con la participación de todos.

No está de más recordar a quienes nos critican y atacan allende el mar y a sus cipayos de adentro, que en la Declaración de Independencia del Congreso de Filadelfia el 4 de julio de 1776, se sostiene “que todos los hombres nacen iguales; que a todos les confiere su Creador ciertos derechos inalienables entre los cuales se cuentan la vida, la libertad y la consecución de la felicidad.

Entonces, por qué criticar y atacar disposiciones que velan por el bienestar y seguridad de la ciudadanía toda, con especial énfasis en niños, mujeres y ancianos, y que fortalecen a la familia, en cualquiera de sus formas, como célula fundamental de la sociedad.

Cuando profundizamos en el alcance del nuevo Código de las Familias, percibimos la esencia del alegato de defensa de Fidel Castro tras los sucesos del 26 de julio de 1953, devenido, con el triunfo revolucionario en programa para el desarrollo económico y social del país.

Ya desde esa fecha, el Líder de la Revolución Cubana apreciaba la necesidad de plasmar en legislación elementos que preservaran a la familia, logro alcanzado con la victoria popular del Primero de Enero de 1959 y convertido en ordenanza después de algunos años, y ampliado con toda justicia ahora a las familias, cualquiera que sea su integración.

Hemos tenido la oportunidad de reformar y enriquecer la propuesta del nuevo Código de las Familias en sus múltiples versiones, y aunque haya acápites que en lo personal no compartamos, la sumatoria de beneficios en lo individual y en lo social, como generalidad, llama a votar por lo que representa para cada uno de nosotros.

Parafraseando la idea, se puede afirmar que aprobar el nuevo Código de las Familias es una apuesta por la vida, por la dignidad de las cubanas y cubanos, por la continuidad de quienes nos han guiado para que esta sea una Ley, además de necesaria, digna y construida por y para los cubanos.

(Tomado de Radio Cadena Agramonte)