El bloqueo imperialista frena el desarrollo industrial de Cuba 

Septiembre 2021.- La Revolución Industrial, iniciada en el lejano periodo de finales del siglo XVIII, con la aparición de la máquina de vapor, representó para la humanidad un paso de avance no solo en la producción de bienes materiales, sino también para el bienestar de la sociedad a gran escala.

 

Desde aquella fecha hasta el presente la industrialización ha formado parte de los avances económicos de todas las naciones del mundo, para crear en las maquinarias, cada vez más modernas, avanzadas, eficientes y potentes, artículos, objetos y bienes en general, que facilitan la vida de los seres humanos.

 

Cuba es un país que en su clasificación socio-económica es considerado dentro de las naciones del tercer mundo, aunque se esfuerza por llevar adelante un programa económico encaminado a elevar las potencialidades de industrialización en los renglones que posibilitan invertir recursos en una modernización e infraestructura capaz de lograr productividades que permitan rubros sustanciales que contribuyan a incrementar la riqueza nacional.

 

La nación antillana cuenta con una infraestructura industrial obsoleta, a pesar de contar con fábricas y equipamientos avanzados, pero ha sido el bloqueo imperialista impedimento fundamental para el avance y modernización de esa mecanización que hoy falta en casi todos los renglones de la economía y la sociedad cubana.

 

Gracias al trabajo creador de numerosos cubanos, muchas de las industrias nacionales son reparadas con piezas de repuestos fabricadas por ellos, pertenecientes en su mayoría a la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores (ANIR), o las Brigadas Técnicas Juveniles (BTJ), organizaciones que agrupan personas con capacidades inventivas que hoy constituyen una garantía para el funcionamiento de las mismas.

 

Estas agrupaciones funcionan también en Santa Cruz del Sur, posibilitando mantener la actividad industrial local con el talento e ingenio de sus asociados. Los sectores de la Pesca, el Transporte, la Industria Láctea y otros, dan fe de los desvelos en el afán de lograr la vitalidad de la técnica y las maquinarias empleadas para producir bienes necesarios para la economía y el bienestar de los santacruceños.

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