Desborde de seguridad y dudas en Egipto por visita de Obama

Desborde de seguridad y dudas en Egipto por visita de ObamaEl Cairo, 4 jun .- Exorbitantes medidas de seguridad, incómoda congestión vial, molestias de ciudadanos de a pie y, sobre todo, suspicacias y muchas dudas, suscita la visita que inicia hoy a Egipto el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

Habitualmente ajetreado, anárquico y bullicioso, El Cairo muestra en algunas de sus principales arterias el rostro de una ciudad inerte, sigilosa y sitiada, debido al descomunal despliegue de agentes y militares locales y estadounidenses "para evitar sorpresas".

Los accesos y el interior de la Universidad de El Cairo, donde el mandatario de Estados Unidos dirigirá un publicitado discurso a cerca de 1,5 mil millones de musulmanes, están literalmente tomados y se vigila el más mínimo movimiento de personas y animales.

En recorridos realizados el miércoles, Prensa Latina constató que calles y barrios capitalinos como Zamalek, una isla sobre el río Nilo habitualmente atestada de vehículos, están desiertos y rigurosamente custodiados por fuerzas de seguridad uniformadas y vestidas de civil.

Versiones extraoficiales aseguran que Obama llegará en helicóptero a un centro deportivo de Zamalek y desde allí se dirigirá en automóvil hasta el recinto universitario donde será aguardado por autoridades del gobierno egipcio y el cuerpo diplomático.

Según trascendió, un grupo de diputados afiliados a la ilegalizada Hermandad Musulmana formará parte del selecto auditorio que escuchará al inquilino de la Casa Blanca, a quien estadounidenses procedentes de Gaza esperan poder entregar una carta del grupo islamista Hamas.

La misiva firmada por más de 10 mil norteamericanos pide al mandatario que visite la franja costera palestina para que constate el impacto de la devastadora agresión militar israelí y el bloqueo fronterizo reforzado hace justo dos años.

De hecho, numerosos egipcios consultados por Prensa Latina confesaron tener curiosidad por escuchar lo que tiene que decir el estadista visitante, pero aceptaron también su certeza de que no aportará "nada novedoso y mucho menos espectacular".

Para Nabih Mohamed, un empleado bancario residente en la barriada de Dokki, muy próxima al plantel universitario, "las palabras de Obama sobre el pleito entre israelíes y palestinos no han convencido aún de que sean, en efecto, enérgicas hacia el aliado sionista".

Incluso, un comerciante de accesorios femeninos, que requirió el anonimato, significó que el propio viaje a Arabia Saudita y a este país, dos conocidos aliados estadounidenses dentro del mundo árabe, ilustra el enfoque que Washington desea dar a sus lazos con el Islam.

En Riad, el presidente norteamericano y el rey saudita Abdulah bin Abdelaziz valoraron de estratégicas las relaciones bilaterales y dijeron confiar en que el "trabajo conjunto" les permitirá progresar en asuntos de interés mutuo, como la postura respecto a Irán.

Para el reino wahabita y particularmente para Egipto, que carece de nexos diplomáticos con la república islámica, la alegada mano tendida por Obama a los iraníes generó temores de que pudieran estropearse esos "lazos estratégicos".

Además, ambos gobernantes discutieron asuntos del proceso de paz en el Medio Oriente, la crisis financiera global, los precios del petróleo en el mercado mundial, que los sauditas desean fijar en 75 dólares el barril, y temas de seguridad.

La visita presidencial suscitó, sin embargo, rechazos abiertos del líder de la red Al-Qaeda, Osama bin Laden, y de su segundo, el egipcio Ayman Al-Zawahiri, quienes alertaron a la comunidad árabe-islámica a "no confiar en mentiras y propaganda vacía".

Bin Laden agregó que Obama continúa los pasos de su antecesor, George W. Bush, y advirtió a los estadounidenses estar preparados para las consecuencias de las políticas de la Casa Blanca.

Al-Zawahiri, a su turno, dijo también en una alocución grabada que el mensaje de Obama "ya llegó" mediante los recientes ataques al Islam, en alusión a su silencio frente a la invasión israelí a Gaza y su visita, como candidato presidencial, al territorio judío.

Sin dudas, el escepticismo predominante lo ilustró con nitidez el diario emiratí The Gulf Today en un editorial que alertó de que el jefe de Estado norteamericano "no enseña sus cartas y mantiene a todo el mundo adivinando y ansioso".

"Aquellos que esperan por una respuesta fuerte del presidente Obama al rechazo de Israel a su llamado para frenar los asentamientos judíos en la ocupada Ribera Occidental, no deben contener más la respiración", indicó el rotativo.Y concluyó: "Washington ha dejado claro que no tiene intención de regañar a Israel y que la administración Obama permanece comprometida como sus predecesores en proteger a Israel de la acción de la ONU".(PL)