Ramón Labañino: La entrevista con el teniente del “hueco”

Ramón Labañino: La entrevista con el teniente del “hueco”

Obra de Antonio Guerrero No. 14 “EL SEGUNDO HUECO”. En esta obra intento representar los edificios del área del Centro de Detención Federal (FDC), la Corte y el down town, y en medio de todo ello, un cuartico, con una puerta pintada de negro, que representa lo que René calificó como “el segundo hueco”, que fue el lugar donde se ubicaron nuestras “evidencias”.

Se pudiera contar con los dedos de una mano las veces que estuvimos individualmente, cada uno con su abogado, en ese lugar. No creo que estuviéramos allí, alguna de esas veces, por más de una hora. Así fue diseñada la “preparación” de nuestra defensa para el juicio por quienes lograron crear este “segundo hueco”.

Permanecimos en aquel piso 12 del FDC de Miami unos 17 meses; pero no fue tiempo inerte.

Desde los primeros días, comenzamos a investigar qué posibilidades nos brindaba el lugar para salir a recreación (una hora al día). Después conocimos que había una biblioteca legal a la cual se podía solicitar ir a través de un pedido escrito (cop-out o bp-8). Tony fue quien descubrió la existencia de la biblioteca y el primero que hizo la gestión para ir. Después de algunas negativas y de la siempre imprevista postura de los carceleros (que se hacían hasta los ciegos, los mudos, o hasta llegaban a romper el cop-out delante de nuestros propios ojos), él pudo visitarla y darnos después sus análisis acerca de los cargos que tenía cada cual, la posible sentencia, etc. Entonces comenzamos a ir todos a la biblioteca.

Fue así que conocimos que dentro de la prisión podemos buscar remedios internos a través de los famosos cop-outs, que van desde bp-8 (dirigido al jefe de una unidad, en este caso del “hueco”), bp-9 (solicitud al warden o alcaide la prisión), bp-10 (al buró regional de prisiones) y bp-11 (al buró nacional de prisiones). Una vez agotadas todas esas instancias, entonces se podía hacer una demanda legal contra la institución. Cada instancia tiene un tiempo límite de alrededor de 15 días a un mes para responder.

Aprovechando siempre la hora de recreación diaria, nos reunimos los cinco y acordamos comenzar a hacer los cop-outs dobles, con fechas, pedidos, etc., y la respuesta de cada nivel, en todos solicitando que nos bajaran a la población general pues no había razón alguna para mantenernos en el “hueco”. Alegábamos que aquello era una violación de nuestros derechos legales, constitucionales y humanos.

Así iniciamos cada uno el larguísimo camino para tratar de salir del “hueco”.

En ocasiones los mismos guardias rompían nuestros cop outs en frente de nosotros mismos, pero como todo lo hacíamos doble, poníamos en el cop-out de reserva la observación precisa: “el oficial Smith rompió este documento delante de nuestra cara, el día tal, a la hora tal, en el cuarto tal del piso 12″, y lo firmábamos. La mayoría de las respuestas era que permanecíamos allí por “razones de seguridad”, eso era todo.

Fuimos escalando en nivel hasta llegar al bp-10, bp-11. Cada uno acumuló una gran cantidad de pedidos con todas sus respuestas y negaciones, destrucciones, etc.

Ya agotada la solicitud interna, entregamos todo aquello a los abogados que entonces pusieron una demanda ante la jueza para que nos bajaran del “hueco”, acompañada con “subpoenas” (demandas de presentarse ante la corte de forma obligatoria) a cuanto guardia rompió nuestros documentos, a cada oficial que tuvo que ver con nosotros, a consejeros, jefes de unidad, al teniente del “hueco”, hasta el mismo warden (alcaide).

Recuerdo que era un viernes antes del lunes en que comenzaría el proceso legal. Ese día, cuando nos encontrábamos los cinco en el área de recreación hablando, creo que sobre de la mañana, viene un guardia y me pide que fuera para conversar con el teniente del “hueco”.

Esposado llegué ante él. Me explicó que había conversado con el warden acerca de nuestra demanda y quería saber qué era lo que nosotros deseábamos. Aclaró que no tenía contemplado bajo ningún concepto bajarnos a la población “por razones de seguridad”. Le dije que queríamos que nos bajaran ya a los cinco a la población, que era todo lo que solicitábamos pues estar allí era en contra de nuestros derechos legales, constitucionales y humanos y que seguiríamos hasta el final en nuestra demanda. Planteé que las razones de seguridad era sólo una excusa. Argumenté además que el “hueco” está contemplado para cuando alguien comete alguna infracción estando en la población y como máximo por ley deben ser 60 días, además de que estamos preparándonos para nuestro juicio, los cinco, todos unidos, y esa situación no nos permitía una correcta preparación legal.

El teniente me respondió que no aceptaría esa condición, entonces le respondí que no teníamos nada más que hablar, que nos veríamos el lunes en la Corte y me levanté para marcharme. Me llevaron de regreso con mis hermanos al área de recreación, allí les expliqué la conversación. En menos de cinco minutos más volvió el guardia para llevarme nuevamente frente al oficial.

Esta vez estaba más “suave” en el trato. Me dijo que lo habían discutido y que acordaban bajarnos a la población general ese mismo día pero a pisos diferentes. Le dije que no estaba de acuerdo, que debíamos ir todos al mismo piso pues estábamos preparándonos para un juicio complejo y grande y que no aceptaríamos otra cosa; si no, iríamos a la Corte el próximo lunes.

Realizó una llamada telefónica y me explicó que estaba bien, que todos iríamos para el piso 7 West (si no recuerdo mal). Quise llevar la cosa más allá y le pedí que nos pusieran en cuartos de dos en dos y uno en un cuarto solo. “Eso sí que no”, dijo, “no me empujes más, eso háblalo con el oficial a cargo de la unidad.” Estuve de acuerdo. Me dijo que nos preparáramos, que en un rato nos bajarían para la población.

Regresé con mis compañeros y les detallé toda la conversación. Nos dio mucha alegría por fin salir de aquel rincón o hueco inmundo.

Así fue. Al cabo de 17 meses, finalmente pudimos bajar a la población general del FDC Miami.

Ramón Labañino

(Tomado de Cubadebate)