Luces de la Feria del Libro en el Casino Campestre

Adolfo Silva Silva

Luces de la Feria del Libro en el Casino CampestreLa Feria Internacional del Libro tendrá nuevamente una de sus escalas en el camagüeyano Casino Campestre.

Otra vez el mayor parque urbano de Cuba volverá a ser una de las sedes de un evento que cada año, con un embrujo de riqueza espiritual, cautiva a la población en el foro cultural masivo de la Isla.

Será del cinco al ocho de marzo en uno de los sitios más singulares del recorrido, y en un área donde viven ejemplares de alrededor de 120 especies de la vegetación, en armonía con el desarrollo urbanístico y en las cercanías del centro histórico local.

Pero, a diferencia de las pasadas ediciones de la Feria, el Casino Campestre tiene ahora grandes brechas donde se enseñoreaba antes, -como un techo gigantesco-, la sombra de árboles frondosos y añejos.

El huracán Ike abrió en septiembre varios claros con los vientos demoledores, que castigaron a casi todo el país.

Fue una de las huellas del “Leñador”, como bautizaron adicionalmente a ese meteoro cuya devastación dejó uno de sus principales impactos en la foresta.

Los destrozos no pueden revertirse en pocos meses, pues la magnitud demanda mayor tiempo para el retorno del follaje copioso.

Aun así, las secuelas de Ike encontrarán un revés en
el jolgorio de marzo.

Vale bien pensar que la luz del sol, con su iluminación no solo física, también acompañará a la próxima cita en el parque, inaugurado en el siglo XIX.

A fin de cuentas, incluso con toda su sombra ancestral, inmensa y raigal, el Casino Campestre siempre se ha iluminado absolutamente con cada arribo de la Feria Internacional del Libro.

Es una aparente contradicción, pero en realidad una verdad.

Porque han sido, son y serán los rayos y las luces que taladran los ramajes frondosos e iluminan el espíritu de la gente en un convite de cultura popular. (AIN)