Instrumentos chinos y tambores batá fundieron sonoridades en Cuba

La Habana, 19 ene. – Milenarios instrumentos chinos se fundieron con la sonoridad de los tambores batá, símbolos de la cultura afrocubana, para celebrar aquí la llegada del año del dragón de agua, tradición de gran importancia en la cultura asiática.

Jóvenes, pero experimentados artistas, de la Compañía de Danza y Música de la ciudad china de Chongquing mostraron lo más representativo del arte de esta región con más de tres mil años de historia, mientras las muchachas del grupo folclórico ObiniBatá hicieron resonar el cuero de los tambores batá, instrumento que marca el ritmo de la música cubana.

Dos lenguajes universales, la música y la danza, fueron capaces de unir a dos pueblos tan distantes y con idiomas diferentes en un espectáculo, donde primó el colorido de los trajes tradicionales y la belleza de los movimientos danzarios.

El público asistente al capitalino teatro Mella pudo disfrutar "lo que más vale y brilla" en la cultura de esa urbe china, como calificara el director artístico de la Ópera House y de la Orquesta Sinfónica de Chongquing, Liu Guangyu, la composición de la delegación de artistas que por primera vez actúa en Cuba.

Entre los instrumentos milenarios escuchados en el escenario sobresalieron la citara de cuatro cuerdas y la flauta de madera, esta última con más de siete mil años de historia, en tanto otros como el violín chino de dos cuerdas, de gran tradición dentro de la música asiática, fueron tocados por el propio Guangyu.

Los cinco sonidos de la escala musical china remontaron al público cubano a los campos de batalla, a través de composiciones épicas alegóricas a hechos trascendentales ocurridos en esa ciudad, situada en la parte superior de la cuenca del río Yangtsé.

Suaves y armónicos movimientos de brazos y piernas, interpretados por dos bailarines, mostraron una obra típica de la Mongolia interior, en tanto la danza del Cambio de máscara representó la complejidad técnica y la riqueza cultural de Chongquing.

En el espectáculo, que se distinguió por la fusión de diferentes formatos artísticos, también sonaron los tambores batá y los cantos y danzas alegóricas a Oshún y Changó, dos de las deidades del panteón yoruba que representan la alegría, el amor y la fuerza.

Como colofón de esta hermandad y buenos deseos en el año nuevo, el artista plástico Alexander Izquierdo donó una de sus obras a la delegación china, que tras su actuación en Cuba viajará a Venezuela y Trinidad y Tobago, como parte de una gira latinoamericana y caribeña.(PL)