Método de alfabetización arraigado en tradición pedagógica de Cuba

Método de alfabetización arraigado en tradición pedagógica de CubaLa Habana, 22 dic. – Avalado por el éxito en 28 países, el método de alfabetización Yo, sí puedo está arraigado en las tradiciones pedagógicas cubanas y en una experiencia de casi medio siglo de lucha contra la ignorancia.

Basado en la experiencia de Cuba en 1961 cuando consiguió la alfabetización de unos 707 mil adultos en menos de un año, el programa se nutrió de los planes subsiguientes de elevación de los niveles de enseñanza.

Después se sumó a ello la práctica internacionalista de la nación caribeña en Angola y Nicaragua.

La primera prueba de campo se efectuó en 2002 en Venezuela, cuando más de un millón y medio de personas aprendió a leer y escribir, lo que permitió al país ser el segundo en declararse libre de analfabetismo en el hemisferio, detrás de Cuba.

Desde entonces más de 5,5 millones mayores de edad en todos los continentes han sido arrancadas del contingente de 780 millones de iletrados que la Organización de las Naciones Unidas aún reporta en sus informes sobre el tema.

Su amplia versatilidad al adaptarse a zonas urbanas y rurales y presentarse en múltiples soportes: lo mismo audiovisuales que radiales, le han permitido al Yo, sí puedo estar lo mismo en África y Asia que en Europa, donde se aplica en la ciudad española de Sevilla.

Las grabaciones de las clases se realizan con actores de cada nación e incluyen variaciones propias del idioma hablado en cada territorio, flexibilidad que busca la aceptación y el apoyo de las experiencias vividas por los beneficiados.

Otra de las bondades reconocidas es su rapidez al desarrollarse el curso entre siete y 10 semanas como promedio, aunque en condiciones intensivas se ha podido conseguir la alfabetización en un mes.

Sin embargo, la mayor facilidad del método consiste en que se asocia cada número a una letra del alfabeto, una opción que permite al estudiante partir del dígito conocido hacia lo desconocido.

La Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) le dio menciones honoríficas en 2002 y 2003, y el Premio de Alfabetización Rey Sejong, en 2006 al Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño.

El galardón fue entregado al programa por adaptarse a los varios contextos sociales, culturales y étnicos de las diversas naciones, además de desarrollar en las lecciones temas relativos a la familia, la protección del medio ambiente, la salud y la higiene.(PL)