Artesano de Santa Cruz del Sur tiene musa y un ángel

Artesano de Santa Cruz del Sur tiene musa y un ángelEl artesano santacruceño Osmani Quintero Palenzuela se inspira en los mensajes de la cantautora cubana Teresita Fernández. Así este joven artista se afana para darle a las cosas que son feas mucho de amor y creatividad, y lograr un resultado donde no tenga cabida la tristeza, haciendo cambiar de color todo aquello que requiera tonalidades diferentes.

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Él no tiene una preparación académica, pero sus manos grandes, al parecer toscas, ofrecen cariño a la más endeble semillita, porque para él todo tiene valor espiritual, todo depende de cómo se mire. Lo que quizás otra gente no descubra en la naturaleza, Osmani lo encuentra, tal vez en su forma natural o dándole el tratamiento correspondiente.

Los pulsos de madera y los collares hablan del paciente trabajo. En los cuernos del ganado vacuno estampa su ingenio, aunque este material requiere elevada concentración para poder mostrar su belleza luego de pulirlo y convertirlo en pieza llamativa.

La curiosidad le es innata, siempre busca romper la monotonía, experimentar formas y colores. Si se desea hacer misceláneas a través de la artesanía, los días no pueden volverse rutina. Lo mismo amasa el barro para hacer máscaras, que se empeña de igual forma con la madera. Todo es útil, incluso el marabú, y hasta el aserrín, para confeccionar cuadros y figuras decorativas.

Quintero Palenzuela recorre los playazos del entorno santacruceño, distrae la imaginación en los intrincados parajes rurales, porque allí está la artesanía natural, esa que adquiere caracteres enigmáticos, que ningún artista puede lograr. Ha descubierto por esos ambientes: piñones secos, mangles envejecidos, ramas dormidas en el tiempo, troncos de árboles talados emitiendo las señales de una muerte en apariencia. Algunos los ha traído para la casa, mas enseguida vecinos y conocidos piden llevárselos para ponerlos de adorno en la sala de sus hogares.

El espacio donde labora este creador tiene un toque de armonía intima. No le puede faltar la estabilidad emocional para mantener la paciencia, tan primordial como el oxígeno que necesitamos. Si hay concentración la musa acude en su ayuda y la pieza única sale como por encanto.

Cuando la faena de cada jornada es con amor se hacen cosas increíbles. Si Osmani le fuera a dedicar una obra a la Vida le haría un ángel. Y sonríe, angelicalmente.

(Iliana Pérez Lara/ Radio Santa Cruz)