Campesino santacruceño apuesta por agroecología

Campesino santacruceño apuesta por agroecologíaArbelio Viamontes Álvarez, es un campesino de la zona de Flor de Mayo en el municipio de Santa Cruz del Sur, en Camagüey. Es un miembro destacado de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) y durante más de cuatro décadas ha mantenido una actitud ética, social, técnica y ambiental de altos quilates, convirtiéndose de ese modo en el pionero de la agricultura ecológica santacruceña.

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“Cuando converso con cualquier persona le dijo: Yo soy un guajiro rellollo, un hijo agradecido de esta Revolución, donde no hay ni explotados ni explotadores. Produzco para mi país sin perder un minuto, eso lo ha pedido Raúl, y no hay quien me haga pensar de otro modo. Sigo con la cara en los cultivos, y las manos sacando cosechas”.

“Esta finca se llama La Argentina, fue el nombre que mi padre le puso, debido a que una hermana mía se nombra así. Es el dueño de todo esto, gracias a Fidel, ya va a cumplir cien años en agosto. Del viejo aprendí a ser honrado, a quedar bien con todo el mundo y a mantener empeño en todo”.

En las 18 hectáreas se cultivan tubérculos, viandas y frutas. Se protegen los árboles maderables y una basta diversidad de orquídeas, cada una con diferentes etapas de floración.

Aglutinando arrojos, sudores, y sobre todo apego a estas prodigiosas tierras, Arbelio, y uno de sus hijos Albert Viamontes Pimentel, entregaron en 2010 a la Empresa Municipal de Acopio 480 quintales de tomate y 300 de yuca. El progenitor individualmente dio favorables cantidades de naranja agria, y sólo 15 quintales de mango.

Siete variedades de mangos, cacao, cereza, varios tipos de ñames y ciruelas, pepinillos y el noni, al que se le intercala el frijol caballero, se esparcen en este sitio, acompañando la buena sombra de arboledas maderables, donde placentero, este campesino nos enseña la Pomarrosa, “de la que hablara José Martí”. Hacen “amistad” además con melodiosa fauna: algarrobas, barías, jaboncillos, yagrumas y yabas, entre otros.

Alrededor de los troncos, pencas secas de palmas reales, yaguas, hojas, ramas, parecen adornar como collares. “Este material orgánico al podrirse se convierte en nutriente. Todo lo de la naturaleza es aprovechable”.

“Mire como he dejado algunas maticas de marabú, no para que se esparzan, sino para tenerlas como recuerdo, pues el primer secretario del Partido, el compañero Raúl, ha llamado a eliminarlas, para en su lugar sembrar alimentos, y es verdad para qué tanto marabú si eso no es comida”, manifiesta Viamontes Álvarez.

Andar bajo los “techos” de la flora en La Argentina, es pretender remontarse a la época en que Isla estuvo habitada por los indo cubanos, donde extensos bosques daban intensa frescura al suelo.

Una hectárea tiene plantaciones del café Robusta y Cubita. “Anteriores cosechas han aportado hasta cien latas. En julio comenzarán a brotar nuevamente los granos y en febrero estarán listos para recogerse. Se le ofrece a estas matas las atenciones culturales correspondientes, sobre todo a sus gajos, para que permitan doblarse y acopiar el producto”.

Un humus de excelencia se logra a través de la lombricultura. Preparada está la tierra en una enorme recipiente de cemento, donde el gusano habita y la provee de nutrientes y oxígeno. “Para obtener plaguicida picamos una mata de plátano en trocitos, la introducimos en este envase rústico, porque estos animales les sirve de alimento, luego se extrae de allí un líquido incoloro, el que vamos almacenando en recipientes plásticos o de cristal para combatir las plagas”.

Arbelio también ha sido productor destacado de hortalizas, ya está poniendo las cosas en su lugar y las condiciones por delante para sembrar. “Tengo un pedazo ya limpio, donde hay muchos granitos blancos. Ahí la cebolla se da descomunal. Quiero plantar 50 mil o 60 mil matas. Hubo etapas que llegué a recoger cebollas hasta de dos libras”.
La tradición debe permanecer

Tres hijos y seis nietos es la descendencia de la familia Viamontes Pimentel. Olga y su esposo Arbelio, confirman que ellos seguirán manteniendo en alto el prestigio de la estirpe, produciendo de enero a diciembre. La sabiduría se la trasmiten todos los días y los ayudan a ponerlas en práctica.

El “tronco” de esta estirpe va sumar a su calendario personal 77 años el venidero 11 de junio, afirma tener “el ánimo de un joven de 20 años, aunque la fuerza no sea la misma”.

Albert Viamontes Pimentel, se calificó de puntista A, en la fabricación de azúcar. “Participé en varias zafras, hasta que me volví pequeño agricultor. “Estoy feliz de ser campesino, no tengo inconveniente de vivir en el campo, pero mientras tenga energías voy a trabajar duro la tierra, ella es noble si se le entra de frente, demostrado está da comida siempre”.

Dianis Viamontes García y Adrián Viamontes Estrada, dicen amar todo lo que tenga que ver con el campo. Ambos cursan el quinto grado, confesaron tener sus vocaciones personales. A ella le gustaría estudiar pintura, para dibujar las casas, y la vida en el monte. El quiere convertirse en técnico agropecuario. Apoyan en la recogida de las cosechas, cultivan y el abuelo los enseña como laborar con la sembradora.

Saben de la historia de cada reconocimiento que la ANAP ha entregado al abuelo, como el mismo dice “eso no ha caído del cielo”.

En esta finca del sur camagüeyano se proseguirá acopiando mangos, quedan por cosechar en el actual 2011, 200 quintales de yuca, y una cifra voluminosa de tomate, ají pimiento, 150 quintales de frijol y tienen previsto cultivar tres hectáreas de maíz.

Arbelio se despide desde el surco, afirma no ser de los hombres que “el sol los coge en la cama, yo espero al astro rey con el machete en la mano”.

Santiago SantaCruz
Cortesía para Radio Santa Cruz