Agricultores pequeños, cubanos gigantes

Agricultores pequeños, cubanos gigantesEl calendario los recibe en sus brazos. Los cubanos del yarey se levantan temprano y tras un café criollo se alistan para emprender una nueva jornada. Cada 17 de mayo el homenaje se multiplica. Razones  más que suficientes los hacen protagonistas, y sus acciones se remontan a los primeros años del triunfo revolucionario.

La Reforma Agraria de 1959 constituyó una de las medidas más radicales y necesarias para  el desarrollo económico en Cuba. No obstante el mantenimiento de grandes propiedades precisó que en 1963  se promulgara una nueva ley  que expropió las parcelas mayores de 5 caballerías. Dos años antes, y como colofón de la primera reforma, surge la Asociación Nacional de Agricultores de Pequeños el 17 de mayo de 1961.

Hasta nuestros días la organización actúa como imprescindible nexo entre el Estado y el pequeño campesino, ese que se agiganta ante las dificultades y las inclemencias del tiempo, para lograr las mejores cosechas o mantener sus rebaños en óptimas condiciones.
 
Precisamente este grupo productivo apoyó a los rebeldes y a sus predecesores en las diferentes gestas libertadoras, y su sangre también abonó el suelo patrio en pos de un futuro mejor.

El campesinado cubano es, ha sido,  y será,  eslabón vital en el proceso político, económico y social de la Isla. Los bailes, su música, cubana por excelencia, y esa sencillez innata, llenan de alegría cada rincón de lomerío o llanura en este verde caimán de Las Antillas.

Con tantos desvelos un 17 de mayo no basta para reconocer sus empeños de convertir lo que tocan en imprescindible sustento humano. Cada jornada debe vestirse de agradecimiento y homenaje, porque de esa forma daremos las gracias por el trabajo diario, por la entrega y el cuidado a la naturaleza, por darle vida a este suelo que solo ellos saben hacer florecer. (Por: Yanayma Rodríguez Molina / Radio Santa Cruz)