Prevenir también es ahorrar

Prevenir para ahorrarEn estos meses en que las altas temperaturas y las lluvias posibilitan mayor proliferación de vectores y de enfermedades infecto contagiosas, es imprescindible redoblar la higiene en cada barrio, hogar y centro de trabajo.

Pero amén de cuantas acciones se realicen, dirigidas a la prevención, por ejemplo, de un brote de dengue, también cabe destacar que el país estaría en condiciones complejas para enfrentar una epidemia como esa en medio del impacto de la actual crisis económica mundial y del fuerte bloqueo imperialista.   

El costo sería colosal, sin olvidar tampoco que no todo el municipio ha podido recuperarse aún de los daños que en el 2008 ocasionaran los huracanes.

De ahí la importancia que reviste hoy día tomar las medidas pertinentes en cuanto a higiene se refiere: lavarse las manos antes de comer, no restregarse los ojos, la nariz, y la cara, asistir al consultorio o al médico de la familia ante cualquier síntoma anormal que se sienta.

Estas acciones constituyen premisas indispensables para proteger su salud y la de todos los que conviven con usted.

Por otro lado realizar el autofocal, revisar con minuciosidad recipientes con agua, tanques o cisternas; preocuparse si hicieron el pesquisaje febril donde es necesario; si ya se eliminó el micro vertedero de la esquina.  

Lo anterior no es un slogan para seguir pregonando, es vital para la vida de sus semejantes.

Quizás muchos compatriotas no tengan percepción del riesgo o peligro que enfrentamos y se nieguen a cooperar en esas tareas, de ahí que las organizaciones jueguen su papel y movilicen a las masas para la higienización de las cuadras, bateyes o barrios.   

Como se trata de una batalla por la salud del pueblo, debe hacerse sentir la exigencia en quienes atentan contra la higiene comunal, contribuyan a crear microvertederos y, de manera reincidente, tengan en sus viviendas focos de Aedes aegyptis no obstante las oportunas advertencias.   

Recordemos, además, que los equipos que utilizamos, así como los productos químicos, o medicamentos, en muchas ocasiones tenemos que importarlos. 

Y el Estado no está en condiciones de desembolsar financiamiento alguno por encima de lo previsto por culpa de negligencias e indisciplinas, que contribuyan a que una manzana o área de salud se puedan ver infectados, o peor aún, con algún caso de dengue o conjuntivitis que obliguen a movilizar hombres y medios hacia tales lugares.

La lucha antivectorial también tiene costo económico. Podemos y debemos minimizarlo. (Por: Rolando Canaura Sánchez / Radio Santa Cruz)