Culminó año sublime para ajedrez cubano

Culminó año sublime para ajedrez cubanoLa Habana.- Entre el escepticismo y la frescura, amparado en la magia y el virtuosismo, dueño de un sello único, el ajedrez cubano deslumbró al mundo en 2010.

  Sus páginas de oro en la arena internacional glorificaron el legado del más grande trebejista del país, el mítico José Raúl Capablanca.

La divina actuación de las damas en la Olimpiada Mundial de Khanty

Mansiysk, la sólida estabilidad de Leinier Domínguez sobre los 2 mil 700 puntos ELO, y el ascenso vertiginoso de Lázaro Bruzón hasta los 2 mil 686 unidades en el ranking de la disciplina, marcaron pautas importantes este año. Además, la exitosa celebración del XLV Torneo Capablanca In Memoriam, esta vez con una potente categoría XVIII, la más alta disputada en Cuba, constituyó otro hito en la historia de este deporte en la Isla.

UN EQUIPO DE DIOSAS Y UNA REINA INSOLITA

Este 2010 fue un año de Olimpiada de Ajedrez y todos los fanáticos de los trebejos del país aguardaron con ansias el inicio del certamen para observar la trayectoria de los equipos nacionales cubanos en ambos sexos, aunque las miradas estuvieron mayormente perfiladas hacia el concurso de los caballeros, cuyo elenco contaba con tres jugadores por encima de 2600 puntos ELO por primera vez en la historia.

La competencia, disputada en la ciudad rusa de Khanty Mansiysk, rompió su accionar y contó finalmente con la presencia de 149 conjuntos masculinos y 115 femeninos, quedando pactada a 11 rondas por el sistema suizo.

Las selecciones cubanas comenzaron con buen pie su bregar en las primeras etapas del magno torneo, que en su momento hicieron presagiar buenos resultados para ambas escuadras, sin embargo, y contra todo pronóstico, la suerte abandonó a los varones y el protagonismo recayó sorpresivamente en el desempeño de las damas.

Las chicas asumieron el reto de liderar a la Mayor de las Antillas en sustitución de los hombres, y gestionaron una labor impresionante que sorprendió tanto a propios como a extraños, que quedará enmarcada con letras doradas en los anales de la historia junto a las más grandes proezas del deporte cubano.

Cuba, con 16 unidades de 22 posibles, ocupó un trascendental cuarto escaño en la Olimpiada, y solo fue superada por las campeonas rusas, las subtitulares chinas y las representantes de Georgia.

Empero, y aunque parezca increíble, hubo una noticia aún más relevante que este extraordinario cuarto puesto, y fue la medalla de oro de Yaniet Marrero, en el tercer tablero, con siete puntos de ocho, convirtiéndose en la primera mujer cubana en conquistar dicho premio e imitando así los épicos triunfos de Capablanca en 1939, y Reinaldo Vera en 1998.

"Es un sueño que consideras muy lejano y cuando lo obtienes te parece increíble", reveló Marrero tras su arribo a la Habana, donde fue recibida como una heroína, al igual que sus compañeras.

Este seleccionado femenino cubano, que contó además con Lisandra Ordaz, defendiendo la primera mesa, Oleiny Linares en la segunda, Suleinnis Piña en la cuarta, la experimentada Maritza Arribas como suplente, y la dirección del Gran Maestro Walter Arencibia, ganó ocho matches y solo cedió ante los poderosos elencos de Ucrania, Rusia-2 e India.

La victoria se consiguió gracias "al alto grado de responsabilidad y entrega de cada una de ellas, que a pesar de todas estas dificultades supieron crecerse y no se desanimaron nunca", reconoció Arencibia en entrevista a la emisora Radio Ángulo.

El escepticismo reinante entre los expertos sobre el desenvolvimiento del equipo femenino previo al inicio de la Olimpiada Mundial, quedó gratamente disipado con la frescura del juego exhibido por estas diosas. La historia así lo testificará siempre.

La actuación de los hombres, entretanto, quedó solo para la anécdota, pues ninguno de sus integrantes obtuvo resultados sobresalientes y cerraron en el sitio 23 en la clasificación por naciones.

LEINIER DOMINGUEZ, EL SEGUNDO MAGNIFICO El ídolo del municipio habanero de Güines culminó 2010 entre los 30 primeros jugadores del ranking mundial, con un impresionante coeficiente ELO de 2 mil 716, que lo clasifica en el primer lugar del listado de Latinoamérica y en el tercero del continente, solo superado por los estadounidenses Hikaru Nakamura (2 mil 741) y Gata Kamsky (2 mil 726).

Leinier Domínguez, a sus 27 años, es considerado el sucesor del magnífico José Raúl Capablanca y su inmenso talento invita a soñar con un porvenir aún más promisorio, que le permita incluso, en un futuro cercano, discutir el título mundial frente a los jerarcas del ajedrez actual.

LAZARO BRUZÓN Y LOS MIL GENIOS DEL AJEDREZ MADE IN CUBA

El más significativo salto de calidad de un trebejista cubano en este año lo protagonizó el tunero Lázaro Bruzón, quien dejó atrás un periodo gris en su carrera deportiva, y parece encaminado a ingresar de inmediato en el club de los 2700.

Campeón Mundial Juvenil hace 10 años en Ereván, Armenia, Bruzón sumó una cantidad importante de unidades a su puntuación ELO que lo devolvieron al top-100, tras ganar varios certámenes del circuito español de Cataluña y obtener el cetro en el exigente torneo Magistral Casino de Barcelona.

En este 2010 el Gran Maestro tunero se coronó campeón de Cuba, pergamino que archiva por cuarta ocasión en su palmarés personal.

Además de Bruzón y Leinier, un sinnúmero de ajedrecistas nacionales, jóvenes y talentosos, escalan posiciones en el ranking, con destaque para los GM Yunieski Quesada (2 mil 620), Fidel Corrales (2 mil 597), Omar Almeida (2 mil 593), Holden Hernández (2 mil 564), Isán Ortiz (2 mil 543), Yusnel Bacallao (2 mil 530), entre muchos otros.

EL CAPABLANCA IN MEMORIAM-2010 ODA AL TALENTO DEL GENIAL IVANCHUK

El genial Gran Maestro ucraniano Vassily Ivanchuk ganó invicto el XLV apablanca-2010 e inscribió su nombre en la historia de la prestigiosa competición, al convertirse en el primer tetracampeón de los grupos Elite.

Ivanchuk, jugador de temperamento variable y talento sublime, sumó siete puntos en sus 10 partidas, producto de cuatro triunfos y seis tablas, actuación válida para aventajar a su compatriota Ian Nepomniachtchi y a Leinier Domínguez, por ese orden.

Esta edición 45 del Memorial Capablanca pasará a la historia por haber logrado en el principal grupo de juego, el Elite, un ELO promedio de 2 mil 700 unidades, que colocó la calidad de la justa en la categoría XVIII de la Federación Internacional de este deporte, el más fuerte torneo disputado en la Isla hasta el momento.