Ahorrar el agua no es una opción

Ahorrar el agua no es una opciónDicen que la necesidad enseña, pero sin dudas resulta mejor aprender y entrenarse con tiempo, pienso mientras cargo cubos y cubos de agua por la sencilla razón de una rotura o salidero o por cualquier mano que la desvió  hacia un lugar que no debía.

Algunos santacruceños en casa sentimos directamente la afectación de la sequía aunque a decir verdad realmente nosotros somos privilegiados en la provincia pues los pozos de Las Vegas soportan la demanda.  Así que economizar el líquido se incorpora como reflejo condicionado.

El poco de agua jabonosa que quedó en la lavadora, la uso para descargar el inodoro; la del lavado del arroz, va a las plantas (con nutrientes adicionales para éstas), y solo empleo la necesaria para el baño o el fregado. Limpiaré el piso otro día, cuando el líquido llegue con fuerza y se llenen los depósitos.

Cumplir este estricto régimen impuesto por la crisis permite comprender cuánto derrochamos en circunstancias "normales", y cómo el malgasto está asociado a muchas labores domésticas.

La casa que habitamos, o esa en la cual soñamos vivir, constituye símbolo cultural sintetizador de la manera en que se ve el ser humano de hoy. Es resultado de un proceso de modernización el cual desechó el modo más ecológico en que nuestros antepasados asumieron la existencia en equilibrio con la naturaleza.

Por estos días se discuten en el mundo maneras de convertir los hogares en organismos "verdes", cada vez más independientes y eficientes en el aprovechamiento de los recursos finitos que nos brinda el medio ambiente.

El manejo diferencial del agua utilizada figura entre los principales renglones, y permite distinguir las aguas negras -con desechos del fregado o los servicios sanitarios- de las grises -ducha, por ejemplo-, que sí son reutilizables.

Sencillas instalaciones permiten recoger la lluvia, reducir el gasto de los muebles sanitarios y mezclar con aire el líquido que sale por los grifos.

En nuestro país se usa menos de la mitad del total del agua que se bombea desde las fuentes de abasto. Las instalaciones interiores de los inmuebles, la red de distribución y las conductoras maestras se reparten, en ese orden, el monto de las pérdidas.

No obstante, el 95 por ciento de los cubanos tiene acceso al agua potable, la gran mayoría por conexión intradomiciliaria, y aunque resulta más común escuchar las quejas sobre los visibles salideros en la vía pública, las goteras y filtraciones puertas adentro forman un río silencioso aún mayor.

Ante esas realidades, tomar partido por el ahorro no resulta opción coyuntural sino clave para la sobrevivencia que debe prender, ante todo, en nuestra conciencia de habitantes de un casi colapsado planeta.
(Por: Rolando Canaura Sánchez/ Radio Santa Cruz)