Contrapunteos del euro, optimismo francés y mesura alemana

Contrapunteos del euro, optimismo francés y mesura alemanaParís, 9 jun .- Apenas 10 meses atrás el euro llegó a trepar cotas sin precedentes y amenazó con rebasar la barrera simbólica de 1,60 dólares, pero hoy la situación es diametralmente opuesta y la divisa se resiente por los vaivenes del continente.

Sin embargo, el nerviosismo no es precisamente lo que domina el ambiente, sino más bien la paciencia y tranquilidad de una parte, y la cólera junto con las críticas de otro sector.

En un terreno de promesas, discursos y dinero virtual, parecería que la inyección de la divisa europea para enfrentar la crisis de Grecia, y también de España y Portugal, resulta una especie de aluvión al final salvador.

Economistas consultados del diario francés Les Echos y las cadenas informativas de televisión BFM e iTele consideraron que el panorama actual ofrece peligrosos altibajos que estremecen con frecuencia los mercados y sacuden a los especuladores.

En un tiempo, los especuladores, que no son más que los inversionistas muchas veces cortejados, dejan de ser buenos y defienden su naturaleza de defender hasta el último centavo, sin importarles nada, comentaron.

Ciertamente, desde hace dos años el presidente francés, Nicolás Sarkozy, manifestó su contrariedad con la escalada del euro. Ahora su primer ministro, Francois Fillon, no esconden su satisfacción al indicar que finalmente "estamos en la banda más realista".

El asunto se concentra en los exportadores europeos, que perdieron enormes sumas ante la competencia desleal de sus colegas estadounidenses, en ese entonces aprovechándose de la debilidad del dólar.

De todas formas, París conserva intacta su defensa al euro y en general la Unión Europea (UE) adopta medidas para no perder más espacios aún cuando se habla por primera vez desde su creación en la posibilidad de su descalabro definitivo.

Holanda, por ejemplo, no esconde su animosidad con la moneda y las encuestas de opinión, en medio de un proceso electoral, revelan que la inmensa mayoría de la población se consolidad como "euroescéptica" y preferiría retornar al florín.

La ministra de Economía de Francia, Christine Lagarde, una de las encargadas del tema más reconocidas en la UE, destacó, empero, que Europa está entrando muy claramente en el camino de una política económica común.

En Luxemburgo, los titulares de la esfera de la eurozona aprobaron los detalles de un vehículo para propósitos especiales que les permitiría recaudar hasta 440 mil millones de euros destinados a préstamos a países con problemas.

Lo que es muy importante es que todos tomamos muy seriamente nuestros compromisos en términos de política presupuestaria, económica y de solidaridad entre nosotros, declaró Lagarde.

El primer ministro luxemburgués y presidente del Eurogrupo, Jean Claude Juncker, opinó que la adaptación de esa iniciativa confirma el compromiso al interior de la UE de proteger sus economías y respaldar sin dudas al euro.

Los analistas apuntan que los dos tanques económicos del bloque comunitario, Alemania y Francia, tienen discordancias en cómo enfrentar el fenómeno, aunque al final no les queda otro remedio que buscar arreglos.

El horizonte no es precisamente agradable. Grecia sigue hundida, y a España y Portugal se les exige más, mientras Berlín y París están forzados a reducir a toda costa sus déficits fiscales.