Tradición de confecciones en manos de cuentapropistas santacruceñas

El sonido de las máquinas de coser eléctricas es persistente, sobre todo por estos días en que dos tenaces jóvenes costureras desarman, arman y ajustan a la medida los uniformes estudiantiles.

Ambas han asumido el arrendamiento del taller de confecciones La Moda, perteneciente a la Empresa de Servicios de este territorio.

“Nuestro trabajo es arduo. Como usted ha podido evaluar se ha intensificado por estos días debido a la cercanía del curso escolar. Los padres quieren que sus hijos luzcan los vestuarios propios de la secundaria básica, la primaria, el preuniversitario… En fin que la demanda es amplia”.

Alicia Menéndez Fonseca manifiesta cortesía al reportero en medio de la ajetreada jornada. “No podemos darnos el lujo de equivocarnos. Evitar los retrasos es la meta. Pregunte, le iré respondiendo sin detenerme. La entrega con calidad es lo primero en esta pequeña unidad. Rima pero es real”, expresa regocijada.

Su otra compañera de labor Dayamí Fernández de Miranda, se mantiene de igual manera concentrada. “Son numerosos los pedidos”, refirió sin quitar la vista de la aguja en movimiento.

“Cumplir con el cliente es el deber de nosotras aunque le dediquemos horas extras a La Moda”, detalló después.

Las dedicadas cuentapropistas han heredado el gusto por el oficio de sus progenitoras. Son creadoras también de adornos para el hogar: elaboran alfombras, cojines, paños para la cocina,  fruteros, carteras, entre otros, a partir de retazos de tela de distintos colores.

“Los precios varían  a partir de lo que concibamos en cada una de esas piezas o por solicitud del consumidor”, puntualizó Menéndez.

Reconocida es  la consagración de estas féminas. Si importante es para ellas tener el respaldo económico fruto de la faena que desarrollan, mayor significado le confieren a las sonrisas complacidas de los lugareños interesados en continuar recibiendo sus servicios.