Camagüey marchó por la Revolución

Sucedió otra vez: la Plaza de la Revolución Ignacio Agramonte Loynaz vibró durante cerca de tres horas. No fue un movimiento telúrico la razón, sino la marcha apretada, sentida, firme, de los trabajadores camagüeyanos a propósito del 1ro de Mayo.  

Lo hicieron por voluntad propia, contrario a lo que quieren hacer creer otros. La expresión en sus rostros lo decía todo: en Cuba, el Día de los Trabajadores, es jornada de fiesta, de júbilo, de celebración familiar. Y no es que no existan demandas que hacer, las hay, claro está: hoy, los camagüeyanos, exigieron el cese de las agresiones del Gobierno de Estados Unidos, esas que, como ha sido declarado abiertamente, persiguen ahogar económicamente a la población cubana, para obligarnos a hacer concesiones políticas.

Por eso, hoy también se marchó por el proyecto social socialista que construimos hace seis décadas, por el respeto a nuestras decisiones, por la paz, y por la hermana República de Venezuela, blanco hoy igualmente de las amenazas imperiales.

Para ellos es tiempo de divide y vencerás; para nosotros, será siempre premisa la unidad. Lo demostramos hoy, cuando Cuba fue una sola, una masa compacta, en todas sus plazas.

Los camagüeyanos, tal vez, lo vivimos como nadie más, cuando la voz de Camilo se escuchó hoy tan viva como 60 años atrás, para convocarnos otra vez a mantenernos unidos: “trabajadores, ustedes deben estar conscientes del momento que vivimos, que son muchos los enemigos que están escondidos y esperan el momento de atacarnos: no se dividan”.

Algunos, los de más edad, recordaron aquel primer día de mayo en Revolución; otros, los más jóvenes, descubrieron la vigencia de las palabras del Señor de la Vanguardia. Él, que estaría orgulloso de nosotros como entonces, habría sido testigo hoy de la respuesta de los camagüeyanos a su llamado a acompañar, en masas, la Revolución. (Foto: Yusarys Benito Deliano)