Especies invasoras en la mira

Se les denomina especies exóticas invasoras, pueden ser de la flora o la fauna, y la mayoría ha llegado a Cuba por circunstancias fortuitas.

Tal vez recalaron en la ínsula caribeña en el estómago de un ave migratoria, o arrastrada desde otras latitudes por el viento o las corrientes marinas.

La posición estratégica e insular de Cuba (Llave del Golfo de México), donde hacen escala muchas embarcaciones, coadyuvó a la introducción de diferentes culturas y, además, a la de especies biológicas.

Estas advenedizas se denominan exóticas y devienen invasoras, cuando tratan de desplazar a las nativas, lo que ocurre en ocasiones por su gran poder adaptación.

Sus defensores son partidarios de un control que las mantengan en los límites deseados, sin eliminarlas, tarea que no resulta nada fácil, cuando han ganado terreno.

Especialistas sostienen que en tiempos de pérdida de biodiversidad, debido al cambio climático, a la depredación humana y a la lucha por la vida en el reino animal y vegetal, un gran número de las invasoras puede suplir en alguna medida la desaparición de las autóctonas, más antiguas y vulnerables.

Determinar hasta qué punto es factible tal equilibrio, deviene propósito del Proyecto Nacional “Mejorando la Prevención, Control y Manejo de Especies Exóticas Invasoras en Ecosistemas Vulnerables en Cuba”, del cual forman parte la delegación del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) y la Universidad Pedagógica de Guantánamo.

“En Cuba existen 323 especies vegetales invasoras que colonizan entornos naturales y agrícolas, desplazan a la flora autóctona y causan desajustes muy costosos para el ambiente y la economía”, declaró la Máster en Ciencias Hayler María Pérez Trejo, especialista de la Unidad Presupuestada de Servicios Ambientales Alejandro de Humboldt, y participante en la iniciativa.

La joven investigadora del guaso precisa que otras 232 plantas éxóticas tienen potencial para ingresar a la categoría de invasivas.

Aclara que el citado proyecto tiene en su punto de mira a dañinos advenedizos, entre los que figuran la pomarrosa, casuarina y marabú, en el reino vegetal; y la rata negra, el puerco jíbaro, el pez león y la claria, en el género animal.

En criterio de la científica resulta pertinente educar, en el manejo de esos especímenes a la población residente en el entorno, donde ellos se han establecido.

En la reserva ecológica Hatibónico, al pie del segmento de la Sierra Maestra que se adentra en Guantánamo, 26 hectáreas fuertemente infestadas de marabú fueron convertidas en carbón y comercializada a los vecinos por la Empresa Forestal. El saldo: 13 mil pesos ingresados por dejar un espacio libre para la siembra, y una mejora financiera para la entidad. (Por Pablo Soroa Fernández, AIN)